Tras los femicidios de Agostina y Dulce, alzamos nuestras voces para exigir justicia, para abrazarnos como comunidad y para decir, una vez más, que ninguna violencia contra las mujeres puede ser naturalizada.
Somos las voces de las que ya no están. Somos el grito de quienes fueron arrebatadas por la violencia machista. Por ellas, por sus familias, por quienes siguen luchando y por todas las que merecen vivir libres y sin miedo.
Este 3J nos encontramos en la Plaza Principal a las 17.30 hs. Porque vivas nos queremos. Porque ni una menos

