El Gobierno multiplicará la capacidad de ensayos para evaluar mezclas de hasta 25% de biodiésel, un paso clave para el futuro energético del país.
Brasil dio un nuevo paso en su estrategia para aumentar el uso de biocombustibles. El Ministerio de Minas y Energía confirmó la ampliación de la infraestructura destinada a probar mezclas de biodiésel de hasta un 25% con diésel convencional, una iniciativa que busca acelerar los estudios técnicos necesarios para habilitar un incremento gradual de la mezcla obligatoria que actualmente se encuentra en el 15%.
La decisión contempla una inversión de 30 millones de reales provenientes del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FNDCT), recursos que permitirán expandir significativamente la capacidad de evaluación disponible en el país.
Según informó el ministerio, el número de laboratorios mecánicos y físico-químicos pasará de dos a dieciséis, mientras que los bancos de ensayo aumentarán de dos a seis. Estas instalaciones permiten analizar el comportamiento de motores alimentados con distintas proporciones de biodiésel, evaluando aspectos como rendimiento, durabilidad, consumo y emisiones.
El biodiésel gana protagonismo en la estrategia energética brasileña
Las pruebas son consideradas fundamentales para avanzar hacia el denominado B25, es decir, una mezcla compuesta por 25% de biodiésel y 75% de diésel fósil.

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La legislación brasileña sobre Combustibles del Futuro establece la posibilidad de incrementar progresivamente la participación de biocombustibles, aunque cualquier aumento debe estar respaldado por estudios técnicos que garanticen la compatibilidad con la flota nacional y la calidad del combustible comercializado.
Hasta ahora, los ensayos se realizaban exclusivamente en el Instituto Tecnológico de Mauá (IMT). La incorporación de nuevos centros permitirá acelerar el cronograma de trabajo y ampliar la cantidad de pruebas simultáneas.
Los estudios abarcan diferentes tipos de motores utilizados en camiones, utilitarios, maquinaria y grupos electrógenos, con el objetivo de verificar el desempeño de mezclas que contienen 20% y 25% de biodiésel.
Para el Gobierno brasileño, el avance de estos análisis resulta clave para reducir la dependencia de combustibles fósiles y fortalecer una industria que tiene una estrecha relación con el sector agropecuario.
Un mercado que también impulsa la demanda de soja
Brasil es uno de los mayores productores mundiales de biodiésel y gran parte de la materia prima utilizada para su elaboración proviene del aceite de soja.
Por ese motivo, cualquier incremento en los porcentajes obligatorios de mezcla tiene efectos directos sobre la demanda interna de derivados agrícolas y sobre las inversiones en la cadena de biocombustibles.
El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, sostuvo que el objetivo es avanzar de manera gradual y con respaldo técnico para evitar impactos sobre los consumidores y los vehículos.
Desde la industria consideran que una mayor participación del biodiésel podría generar beneficios adicionales en términos de reducción de emisiones, diversificación energética y generación de valor agregado dentro del país.
La ampliación de los laboratorios representa uno de los movimientos más importantes realizados por Brasil en los últimos años para acelerar la transición hacia combustibles con menor huella de carbono. El resultado de los ensayos será determinante para definir cuándo y cómo el país podrá avanzar definitivamente hacia el uso masivo de mezclas B25.

