La conciliación obligatoria vence esta semana y crece la preocupación por posibles paros en plena cosecha récord. La industria advierte pérdidas millonarias.
La negociación salarial entre los gremios aceiteros y la industria volverá a un punto crítico esta semana, cuando venza la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo a fines de mayo. El conflicto involucra a los trabajadores de una actividad que genera más del 60% de las divisas que ingresan al país y cobra especial relevancia en medio de una cosecha récord, con miles de camiones y barcos operando en los principales puertos exportadores argentinos.
La discusión salarial había quedado temporalmente suspendida tras la intervención oficial que evitó una paralización de las terminales portuarias. Sin embargo, a pocos días de finalizar la conciliación, las posiciones continúan enfrentadas y crece la posibilidad de nuevas medidas de fuerza.
Desde los sindicatos sostienen que las empresas realizaron una propuesta insuficiente para los meses de mayo y junio, mientras que la industria asegura que los salarios acompañaron prácticamente el ritmo de la inflación y que la diferencia actual es mínima.
La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) aseguró en las últimas horas que solicitó formalmente a la Secretaría de Trabajo una nueva convocatoria para avanzar en una negociación. Según la entidad, los trabajadores ya recibieron aumentos acumulados del 13,8% en lo que va del año, mientras que la inflación consolidada alcanzó el 14,7%, lo que deja una diferencia inferior al 1%.
La cámara empresaria remarcó que su propuesta consiste en continuar ajustando los salarios de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el INDEC, tal como viene ocurriendo en las negociaciones paritarias del sector. Desde la industria sostienen además que los salarios aceiteros continúan ubicándose entre los más altos del país, con ingresos promedio cercanos a los $4,8 millones mensuales.
La preocupación del sector no pasa solamente por la discusión salarial, sino por las consecuencias económicas que podría tener una interrupción de actividades en un momento clave para las exportaciones. Argentina atraviesa una de las campañas agrícolas más importantes de su historia, con una producción estimada cercana a los 170 millones de toneladas. En este escenario, los puertos del Gran Rosario y del sur bonaerense registran una intensa actividad logística para embarcar soja, maíz, harina y aceite.
Un conflicto prolongado podría afectar la carga de buques, retrasar embarques y generar pérdidas millonarias para toda la cadena agroexportadora, justo cuando el país necesita acelerar el ingreso de divisas. Los especialistas recuerdan que cualquier interrupción en el complejo oleaginoso impacta directamente sobre la capacidad exportadora argentina y sobre el flujo de dólares que sostiene buena parte de la actividad económica.
En paralelo, CIARA lanzó una advertencia dirigida a los trabajadores del sector. La entidad señaló que un escenario de paro también tendría consecuencias sobre los ingresos de los empleados. Según sus estimaciones, cada trabajador dejaría de percibir alrededor de $160.000 por día de inactividad, lo que representa una pérdida cercana a los $960.000 por semana laboral.
Desde la cámara argumentan que no alcanzar un acuerdo basado en la evolución de la inflación podría derivar en un deterioro salarial producto de la propia interrupción de tareas.

La cuenta regresiva ya comenzó. Con la conciliación obligatoria próxima a vencer y sin avances concretos en la mesa de negociación, el conflicto salarial aceitera vuelve a instalarse como uno de los temas más sensibles para la agroindustria argentina. Lo que ocurra en los próximos días no solo definirá la situación salarial de miles de trabajadores, sino también la normalidad operativa de un sector que aporta la mayor parte de los dólares comerciales que ingresan al país.

