Tras semanas de fuertes bajas y volatilidad internacional, la soja encontró un piso y el trigo vuelve a acercarse a valores clave. El maíz, en cambio, sigue presionado por una oferta global abundante y ventas especulativas.
ROSARIO, 16 de junio de 2026. El mercado de granos comenzó a estabilizarse esta semana luego de las fuertes bajas registradas en las últimas jornadas. La soja logró recuperar terreno, el trigo diciembre vuelve a acercarse a los USD 210 por tonelada y el maíz continúa bajo presión, en un contexto donde la atención de los operadores vuelve a concentrarse en los fundamentos agrícolas y deja en segundo plano la volatilidad generada por el conflicto en Medio Oriente. La evolución de estos precios resulta clave para Argentina por su impacto directo sobre las exportaciones, el ingreso de divisas y la rentabilidad de los productores.
Después de varias ruedas dominadas por la incertidumbre internacional, los mercados comenzaron a desacoplarse de los movimientos del petróleo y retomaron la mirada sobre variables más tradicionales como el clima, la oferta disponible y las perspectivas productivas globales.
Según explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el mercado ya descontó prácticamente toda la prima de riesgo asociada al conflicto geopolítico y volvió a enfocarse en las condiciones productivas de los principales países exportadores. Uno de los factores que explica la reciente calma es la llegada de lluvias a las principales regiones agrícolas de Estados Unidos. Los pronósticos muestran continuidad de las precipitaciones, reduciendo los riesgos climáticos que habían brindado sostén a las cotizaciones durante las semanas anteriores.
A esto se sumó el último informe del USDA, que mantuvo prácticamente sin cambios sus estimaciones para la soja estadounidense. Sin embargo, sí incorporó una mejora en la producción brasileña de maíz, lo que elevó las existencias mundiales del cereal. No obstante, Romano señaló que una mayor cosecha brasileña no necesariamente implica un salto equivalente en las exportaciones, debido al fuerte crecimiento del consumo interno que viene mostrando el país vecino.
Soja: ventas firmes pese a la baja de precios
En el mercado argentino, la cosecha de soja ya alcanza el 95,2% del área sembrada, prácticamente finalizada. Pese a la corrección bajista de las últimas semanas, los productores mantuvieron un ritmo activo de comercialización.
Durante la última semana se negociaron cerca de un millón de toneladas con precio fijado, una señal de que los actuales valores continúan siendo considerados atractivos por buena parte del mercado. Para Romano, las posiciones nuevas cercanas a USD 330 por tonelada siguen mostrando una relación favorable frente a las expectativas existentes al momento de la siembra, lo que explica la continuidad de las ventas.
Maíz: abundancia global y presión de los fondos
El escenario del maíz es considerablemente más complejo. El USDA elevó las existencias globales hasta 281,2 millones de toneladas, mientras que los fondos especulativos profundizaron su estrategia vendedora. En apenas dos semanas, estos actores liquidaron posiciones equivalentes a cerca de 24 millones de toneladas, generando una presión adicional sobre los precios internacionales.

Más eficiencia y menos incertidumbre: la apuesta que busca proteger el potencial del cultivo
Sin embargo, el especialista advirtió que el ajuste podría haber sido exagerado. El mercado todavía debe atravesar todo el período climático del hemisferio norte y cualquier cambio en las condiciones productivas podría modificar rápidamente las expectativas. En Argentina, la cosecha avanza sobre el 43,6% del área, afectada por las lluvias que retrasan las labores. Aun así, los puertos mantienen programaciones de embarque cercanas a 1,9 millones de toneladas, un factor que podría sostener cierta demanda exportadora en el corto plazo.
Trigo: mejores perspectivas productivas, pero costos más bajos
En trigo, el USDA volvió a recortar la producción de Estados Unidos, que sería la menor desde 1957. Sin embargo, las mejores perspectivas productivas en Europa y la región del Mar Negro compensaron parcialmente esa reducción y permitieron un leve incremento de los stocks globales. Para Argentina, una de las noticias más relevantes llega desde los costos de producción. La Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación de cosecha a 20 millones de toneladas, impulsada en parte por la fuerte caída del precio de los fertilizantes.
La urea, uno de los principales insumos para el cultivo, retrocedió desde valores cercanos a USD 1.000 por tonelada hasta un rango de USD 620 a USD 630, mejorando significativamente la ecuación económica de la campaña. Aun así, Romano considera que los actuales valores del cereal todavía no justifican una venta acelerada. Con el trigo diciembre rondando los USD 210 por tonelada, recomienda prudencia antes de cerrar negocios.
Otro elemento que comienza a ganar protagonismo es la confirmación oficial del fenómeno El Niño, que podría modificar el panorama productivo global durante la segunda mitad del año.
Mientras algunas regiones agrícolas argentinas, especialmente la zona núcleo y el sudeste bonaerense, podrían verse favorecidas por una mayor disponibilidad hídrica, existen preocupaciones por posibles déficits de humedad en Australia, el centro y norte de Brasil y distintas zonas de Asia. La evolución de estas variables será determinante para definir la oferta mundial de granos y, en consecuencia, el comportamiento de los precios internacionales durante los próximos meses.
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