Chau palomas y cotorras: el ave que busca ser un socio estratégico del productor para el control de plagas y un criadero único en Santa Fe

Ecoraptor utiliza gavilanes para el control biológico de especies que generan importantes daños en cultivos, industrias y espacios urbanos

Las pérdidas que generan las cotorras y las palomas en cultivos, plantas industriales y espacios urbanos impulsan la búsqueda de nuevas estrategias de control. En ese escenario aparece Ecoraptor, una empresa santafesina que utiliza aves rapaces para reducir la plaga de estas especies a través de métodos biológicos.

Durante Agroactiva 2026, los gavilanes con los que trabaja la firma se llevaron todas las miradas y despertaron el interés de productores que buscan alternativas para enfrentar una problemática que, en algunos casos, puede provocar daños de hasta el 35% de un lote.

Control de plagas con aves: «El desafío es lograr una convivencia saludable»

En diálogo con Gonzalo Vitale, controlador biológico de fauna silvestre y titular de la empresa, explicó que el objetivo del control biológico no es eliminar animales, sino modificar sus hábitos para reducir los conflictos con la actividad humana.

«Nos dedicamos a tratar de mantener el equilibrio entre lo que es la fauna silvestre y la actividad del hombre. El desafío es lograr una convivencia saludable donde no se realice ninguna actividad perjudicial ni para uno ni para el otro», sostuvo.

Ecoraptor gavilan mixto

Cómo funciona el control biológico

A diferencia de otros métodos tradicionales, el sistema se apoya en el comportamiento natural de las especies. Las palomas y las cotorras reconocen a las aves rapaces como depredadores y reaccionan ante su presencia.

Sin embargo, Vitale aclaró que el trabajo es mucho más complejo que simplemente liberar un ave. Antes de intervenir, realizan estudios para identificar dónde comen, duermen y toman agua las colonias.

«La paloma duerme en un lugar pero come en otro. Quizás el lugar donde come no lo podemos trabajar, pero sí donde duerme. Entonces logramos desplazar la colonia», explicó.

La estrategia combina el uso de gavilanes con otras herramientas como drones que imitan aves rapaces y sistemas de captura. El objetivo es generar una sensación constante de peligro para que las aves abandonen la zona.

Ecoraptor gavilan mixto

«No es que un ave rapaz va a capturar mil palomas, pero quizás captura una y ahuyenta a las otras. Ese trabajo permanente genera un impacto negativo en la mente de las aves para que se trasladen a otro lugar», comentó.

La empresa trabaja en establecimientos agropecuarios, plantas industriales, acopios y también en el aeropuerto de Rosario. Allí el desafío es diferente, ya que se busca evitar la presencia de bandadas durante las maniobras de aterrizaje y despegue.

«El control en aeropuertos es complejo por las grandes superficies. Se trabaja de manera permanente con la torre de control y con una batería de herramientas para correr las bandadas», señaló.

El gavilán mixto, el gran protagonista

La principal herramienta de Ecoraptor es el gavilán mixto, una especie que Vitale considera ideal para este tipo de trabajos por su inteligencia y capacidad de adaptación.

«No es ni un águila ni un gavilán, es una familia aparte. Es súper versátil y permite trabajar en muchos entornos, incluso dentro de galpones«, explicó.

Ecoraptor gavilan mixto

Las hembras alcanzan alrededor de un kilo de peso y presentan un tamaño intermedio entre un chimango y un carancho. Además, son aves autóctonas de gran parte del continente americano y ocupan los niveles más altos de la cadena alimentaria.

Según Vitale, su popularidad radica en que son resistentes, aprenden rápido y disfrutan de las rutinas de trabajo. De hecho, aseguró que en ciudades como Rosario cada vez son más frecuentes porque encuentran una fuente abundante de alimento en palomas y roedores.

Un criadero único en Santa Fe

Detrás de cada ave existe un proceso de crianza y adaptación que comienza desde sus primeros días de vida. Vitale posee el único criadero habilitado de aves rapaces de la provincia de Santa Fe y explicó que el trabajo arranca prácticamente desde el nacimiento.

A los 60 días los ejemplares realizan sus primeros vuelos y alrededor de los 90 o 100 días ya pueden comenzar a trabajar en vuelos libres.

«Más que entrenarlas, les enseñamos a convivir con nosotros. Ellas hacen lo que hacen en la naturaleza, pero bajo nuestra custodia. No les enseño a cazar; la caza es a través mío», explicó.

Ecoraptor gavilan mixto

El vínculo entre el ave y el cetrero se construye con la rutina diaria. Los ejemplares vuelan prácticamente todos los días y aprenden a regresar a su cuidador no solamente por alimento, sino porque asocian esa relación con nuevas oportunidades de caza.

Curiosamente, Vitale también cría palomas desde hace más de 20 años. Ese conocimiento, aseguró, se convirtió en una ventaja para entender mejor los movimientos y hábitos de una de las especies que más problemas genera en ciudades y establecimientos productivos.

Cuentan con alrededor de cinco y ocho aves trabajando actualmente en Santa Fe y una red de manejadores distribuidos en distintos puntos del país. Ecoraptor busca consolidarse como una herramienta complementaria para reducir daños productivos sin alterar el equilibrio natural.

«Estamos a disposición para ser el socio estratégico del productor», concluyó.

 

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