Los productores comenzaron a mejorar sus ingresos gracias a la recuperación de los precios, aunque el aumento de fertilizantes, combustibles y la falta de semillas generan preocupación para la próxima siembra.

La producción de papa comienza a mostrar signos de recuperación en Argentina luego de un período marcado por bajos precios, sobreoferta y pérdidas económicas para los productores. La mejora registrada en los valores pagados al productor durante los últimos meses ofrece un respiro al sector, aunque la preocupación ya se trasladó hacia la campaña 2026/27, donde el fuerte incremento de los costos podría limitar la superficie sembrada y volver a comprometer la rentabilidad.
El cambio de escenario responde, en gran medida, a una menor oferta disponible. Las dificultades climáticas redujeron los rendimientos y provocaron pérdidas de producción en varias zonas, lo que impulsó una recuperación de los precios en origen después de una campaña considerada una de las más complejas de los últimos años.
Distintos indicadores de las economías regionales muestran que la actividad dejó atrás el nivel más crítico, favorecida por la recomposición de los valores de mercado. Sin embargo, los productores advierten que esa mejora responde más a la escasez de producto que a un fortalecimiento estructural del negocio.

En muchas explotaciones, la recuperación de los ingresos todavía no alcanza para compensar las pérdidas acumuladas durante 2025, cuando una combinación de altos volúmenes de producción y baja demanda deprimió los precios hasta niveles que no cubrían los costos de cosecha.
Fertilizantes, combustibles y semillas condicionan la próxima siembra
Aunque el presente ofrece un escenario más favorable que el del año pasado, el foco de preocupación ya está puesto en la próxima implantación.
Chile pone en marcha nuevas exigencias para fertilizantes y bioestimulantes
Los productores anticipan que los fertilizantes, los combustibles y los agroquímicos registran incrementos que encarecen significativamente el costo de producción, situación que obliga a revisar las decisiones de inversión para la nueva campaña.
A ese panorama se suma la incertidumbre sobre la disponibilidad de semillas. Las condiciones climáticas que afectaron parte de la producción también podrían reducir la oferta de semilla certificada, un factor que amenaza con limitar el área destinada al cultivo durante la próxima temporada.

Desde el sector reconocen que el actual nivel de precios mejora la situación financiera de muchas explotaciones, pero advierten que la actividad continúa operando con márgenes muy ajustados. El costo de implantar una hectárea de papa representa una inversión elevada y cualquier variación en los insumos impacta directamente sobre la rentabilidad.
Otro aspecto que preocupa es el comportamiento del consumo. Si bien el valor de la papa aumentó en origen, los referentes del sector consideran que el mercado interno tiene un límite para absorber nuevas subas sin afectar la demanda.
Las lluvias registradas durante la cosecha también generaron inconvenientes operativos. En varias regiones hubo dificultades para ingresar a los lotes, mientras que parte de la producción sufrió pérdidas por problemas de calidad asociados al exceso de humedad.
Aun así, muchos productores consideran que los precios podrían mantenerse relativamente firmes durante los próximos meses debido a la menor disponibilidad de mercadería.
El verdadero desafío llegará con el inicio de la próxima campaña. Si los costos continúan escalando y persisten las dificultades para acceder a semillas e insumos, parte de los productores podría reducir la superficie sembrada, una decisión que tendría consecuencias sobre la oferta futura y volvería a modificar el equilibrio del mercado.
Para la cadena de la papa, la mejora de los precios representa una noticia positiva después de un ciclo especialmente difícil. Sin embargo, la sostenibilidad de esa recuperación dependerá de que los mayores ingresos logren compensar el fuerte aumento de los costos productivos, un factor que hoy aparece como la principal preocupación de cara a la próxima siembra.
