Actualidad Mercados Agricultura Clima Ganadería Maquinaria Agrolatam Agricultura Maíz Sanidad vegetal Lunes, 29 de junio de 2026 La plaga que cambió al maíz: el aprendizaje que hoy protege millones de hectáreas

Dos años después de la mayor crisis sanitaria del cultivo, una red de monitoreo transformó el manejo de la chicharrita y generó información clave para reducir el riesgo del achaparramiento.

La irrupción del complejo de achaparramiento durante la campaña 2023/24 obligó a toda la cadena maicera argentina a replantear la forma de enfrentar una de las amenazas sanitarias más importantes de las últimas décadas. Productores, investigadores, asesores y empresas aceleraron la generación de conocimiento sobre Dalbulus maidis, la chicharrita responsable de transmitir los patógenos asociados a la enfermedad. Dos años después, ese trabajo conjunto ya ofrece herramientas concretas para anticipar riesgos y mejorar las decisiones agronómicas.

La respuesta llegó con la creación de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, una iniciativa impulsada por Maizar y coordinada técnicamente por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), que reunió a instituciones científicas, organismos públicos, asociaciones de productores y empresas vinculadas a la cadena del maíz.

La plaga que cambió al maíz: el aprendizaje que hoy protege millones de hectáreas

El proyecto permitió generar, por primera vez, información sistemática sobre la dinámica poblacional del insecto en las principales regiones productoras del país, construyendo una base técnica que hoy resulta indispensable para comprender cómo evoluciona la plaga y cuáles son los momentos de mayor riesgo para los cultivos.

El control ya no depende solo de una aplicación insecticida

Uno de los principales aportes de la red fue demostrar que el manejo del achaparramiento requiere una estrategia integrada, donde el control químico representa apenas una parte del trabajo.

Bioinsumos
Biológicos: las certificaciones redefinen la confianza del agro global

Biológicos: las certificaciones redefinen la confianza del agro global

Los estudios realizados evidenciaron que la eliminación de maíces guachos, el cumplimiento del vacío sanitario, la correcta elección de híbridos, la definición de la fecha de siembra y el monitoreo permanente son prácticas que reducen significativamente las probabilidades de infección y ayudan a disminuir las pérdidas productivas.

El trabajo científico también modificó la forma de observar el cultivo. Hasta hace pocos años, el monitoreo del maíz estaba enfocado principalmente en insectos que dañaban hojas o espigas. La aparición del complejo de achaparramiento mostró que seguir la evolución de la población de la chicharrita durante todo el año resulta determinante para anticipar brotes y diseñar estrategias preventivas.

La plaga que cambió al maíz: el aprendizaje que hoy protege millones de hectáreas

A ese seguimiento de campo se incorporaron análisis moleculares mediante PCR, una herramienta que permitió estudiar la presencia y evolución de los patógenos transmitidos por el insecto y comprender mejor cómo se desarrolla la enfermedad en distintas épocas del año.

Otro de los logros destacados fue la construcción de una red de trabajo que integró diferentes regiones agroecológicas bajo una metodología común. Esa articulación permitió comparar ambientes productivos muy distintos y elaborar recomendaciones adaptadas a las particularidades de cada zona maicera.

Los resultados fueron difundidos mediante jornadas técnicas, congresos, capacitaciones e informes periódicos, acercando información actualizada a miles de productores y asesores.

A dos años de su creación, la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis se consolidó como uno de los proyectos colaborativos más importantes en materia de sanidad vegetal en Argentina. Más allá de la emergencia que motivó su nacimiento, dejó instalada una herramienta estratégica para el futuro del cultivo: la generación de conocimiento colectivo como base para enfrentar amenazas sanitarias cada vez más complejas y proteger la productividad del maíz argentino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *