La baja del petróleo cambió el escenario global y ahora el foco vuelve al clima y al USDA, factores que definirán el rumbo de los granos.
El mercado internacional de granos volvió a cambiar de escenario este 4 de julio luego de que el precio del petróleo retrocediera hasta niveles previos al conflicto en Medio Oriente, tras el memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán. La normalización del mercado energético modificó rápidamente la estrategia de los fondos de inversión en Chicago y volvió a colocar en el centro de la escena a los factores tradicionales que definen el valor de los commodities agrícolas: el clima en Estados Unidos y los informes del USDA. Para la Argentina, principal exportador de productos agroindustriales, este giro resulta clave porque condicionará la evolución de los precios internacionales durante los próximos meses y, por lo tanto, el ingreso de divisas.
El memorando firmado en Islamabad no representa todavía un acuerdo definitivo entre Estados Unidos e Irán, aunque fue suficiente para devolver tranquilidad al mercado energético. Como consecuencia, el petróleo Brent regresó a los valores que tenía antes del conflicto y desapareció uno de los principales factores que había sostenido las cotizaciones agrícolas durante las últimas semanas. Los fondos especulativos liquidaron sus posiciones compradas en soja, maíz y trigo, manteniendo únicamente una posición favorable sobre el aceite de soja. Este movimiento financiero provocó un cambio de tendencia y volvió a poner el foco sobre las variables productivas que históricamente determinan la evolución de los mercados agrícolas internacionales.
Con el conflicto geopolítico perdiendo intensidad, los informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recuperaron protagonismo. El organismo informó que la superficie sembrada con trigo alcanzó apenas 17,3 millones de hectáreas, el registro más bajo desde 1919, mientras que los stocks trimestrales de maíz quedaron por debajo de las expectativas del mercado debido a una demanda récord. La reacción fue inmediata: el trigo encabezó tres ruedas consecutivas de subas en Chicago, impulsado por la cobertura de posiciones de los fondos que habían quedado fuertemente vendidos. Ahora todas las miradas apuntan al informe mensual de oferta y demanda que el USDA difundirá el próximo 10 de julio, considerado uno de los eventos más relevantes para la formación de precios.
Además de la información oficial, el comportamiento del clima será determinante durante los próximos dos meses. Los especialistas mantienen posiciones divididas sobre el impacto que podría tener un evento Niño de intensidad fuerte. Algunos pronósticos indican que favorecería las lluvias en el sur de Estados Unidos, mientras que otros advierten sobre la posibilidad de un domo de calor y sequía en buena parte del cinturón agrícola del norte y oeste. De esa evolución dependerán los rendimientos finales de soja y maíz. El propio USDA proyecta actualmente un escenario considerado alcanzable, pero no garantizado, por lo que cualquier modificación en las condiciones climáticas podría provocar nuevas oscilaciones en los precios internacionales.
Mientras el mercado sigue de cerca la evolución de los cultivos estadounidenses, también crece la preocupación por la producción mundial de aceites vegetales. La expansión de cultivos como girasol, carinata y camelina aumenta la importancia estratégica del aceite de palma proveniente de Malasia e Indonesia, insumo clave para la elaboración de biocombustibles. Un fenómeno Niño intenso podría generar sequías en el sudeste asiático y reducir la producción de palma, afectando la oferta global justo cuando el sector energético busca diversificar su matriz. Para la Argentina, uno de los mayores exportadores mundiales de aceites vegetales, este escenario representa tanto un riesgo como una oportunidad comercial, dependiendo de cómo evolucionen la producción global y la demanda internacional.
Con el conflicto en Medio Oriente perdiendo influencia sobre las cotizaciones, el mercado agrícola vuelve a responder a sus fundamentos históricos. Para el agro argentino, los próximos informes del USDA y la evolución del clima en Estados Unidos serán determinantes para definir el comportamiento de los precios y el ingreso de divisas durante la segunda mitad del año.

