La RECSO presentó los resultados de la campaña 2025/26 con más de 350 ensayos que confirman mejoras genéticas clave para la competitividad del agro.
La Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO) presentó los resultados de la campaña 2025/26 durante una jornada realizada en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Marcos Juárez, en Córdoba, donde dio a conocer información obtenida en más de 350 ensayos distribuidos en todo el país. El trabajo evaluó 88 cultivares aportados por 12 empresas semilleras y generó más de 11.000 datos parcelarios, consolidándose como una de las principales herramientas para la toma de decisiones de productores y asesores. Los resultados vuelven a demostrar el impacto del mejoramiento genético sobre la productividad y la competitividad de uno de los cultivos más importantes para la economía argentina.
La red, creada por el INTA en 1980 y desarrollada desde 2004 en conjunto con la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), evaluó el comportamiento productivo, agronómico y sanitario de los cultivares en 66 localidades representativas de todos los ambientes sojeros del país. Según explicó Cristian Vissani, coordinador nacional de la RECSO, durante esta campaña se logró un nivel de calidad excepcional en la información obtenida. El 92 % de los ensayos cumplió con los estándares de la red, mientras que apenas el 8 % fue descartado, con coeficientes de variación inferiores al 17 % y desvíos menores a los 500 kilogramos por hectárea, lo que fortalece la confiabilidad de los resultados.

Los ensayos mostraron una campaña con muy buenos rendimientos, aunque con diferencias marcadas según las condiciones climáticas de cada región. En la Región Pampeana Norte, que comprende Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, norte de Buenos Aires y norte de La Pampa, los promedios superaron los 4.200 kilogramos por hectárea, mientras que en los mejores ambientes de localidades como Salto, O’Higgins y Chacabuco se alcanzaron 5.900 kg/ha. También sobresalieron Marcos Juárez y Corral de Bustos, mientras que en el norte argentino, casos como Piquete Cabado y Las Lajitas, en Salta, lograron promedios cercanos a los 5.000 kg/ha gracias a condiciones climáticas favorables.
Desde el Comité Técnico de Evaluación, Diego Santos, del INTA Paraná, destacó que las nuevas variedades continúan elevando el potencial productivo, especialmente en los grupos de madurez VI y VIII. Según explicó, estudios desarrollados junto a PROSOJA determinaron una ganancia genética promedio de 15,3 kilogramos por hectárea por año, equivalente a un incremento anual del 0,96 %. Además, estimó que entre el 50 % y el 60 % del aumento de los rendimientos registrado en Argentina se debe directamente al trabajo de mejoramiento genético, aunque advirtió que ese potencial solo puede aprovecharse plenamente cuando las nuevas variedades son adoptadas junto con un adecuado manejo nutricional de los cultivos.

Con más de 45 años de trayectoria, la RECSO se consolidó como una referencia para productores, asesores, empresas semilleras y programas de investigación. Durante la presentación, Juan Erdmann, gerente de Asuntos Técnicos de ASA, afirmó que la red constituye un ejemplo de articulación público-privada y una herramienta estratégica para el desarrollo de nuevas variedades. No obstante, remarcó que el reconocimiento de la propiedad intelectual será determinante para sostener las inversiones en investigación y continuar impulsando avances genéticos que permitan mantener la competitividad de la soja argentina frente a un mercado internacional cada vez más exigente y tecnificado.

