La suspensión de la navegación en el Mar de Azov amenaza una parte clave de las exportaciones rusas de granos y reaviva el temor a una nueva crisis alimentaria global.
Rusia suspendió este viernes 10 de julio la navegación a través del canal Don-Azov y limitó el tránsito por el estrecho de Kerch, luego de ataques ucranianos contra embarcaciones en el Mar de Azov. La decisión importa porque afecta una de las principales arterias logísticas utilizadas por el mayor exportador mundial de trigo y podría alterar los flujos comerciales agrícolas globales en un momento de elevada incertidumbre geopolítica.
La noticia generó una rápida respuesta en los mercados. El trigo negociado en Euronext llegó a subir hasta un 4% y alcanzó su valor más alto en seis semanas, impulsado por el temor a interrupciones en el abastecimiento. Según fuentes de la industria, hasta el 25% de las exportaciones rusas de trigo pasan por el Mar de Azov, una región estratégica que conecta los grandes polos productivos de Rostov y Krasnodar con los mercados internacionales.

El cierre de esta vía marítima vuelve a poner en el centro de la escena la fragilidad del comercio agrícola mundial. Aunque el conflicto entre Rusia y Ucrania no había provocado grandes interrupciones en el comercio de granos durante los últimos años, la nueva escalada aumenta los riesgos para la seguridad alimentaria y podría encarecer los costos logísticos y los precios FOB del cereal.

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Para América Latina, la situación abre un escenario de doble impacto. Por un lado, mayores precios internacionales podrían beneficiar a exportadores regionales de granos, especialmente a países como Argentina y Brasil. Por otro, la creciente volatilidad incrementa la incertidumbre en los mercados de commodities agrícolas y en las cadenas de valor agroalimentarias.
Analistas y organismos internacionales han advertido reiteradamente que cualquier alteración en las rutas del Mar Negro tiene consecuencias globales debido al peso de Rusia y Ucrania en el suministro mundial de alimentos. Si las restricciones se prolongan, el episodio podría convertirse en uno de los principales factores de presión sobre los mercados agrícolas durante las próximas semanas.

