La desaceleración de los precios y la suba del dólar reabren el debate sobre competitividad, costos y exportaciones del campo.
La economía argentina ingresó en julio en una nueva etapa de tensión entre la desaceleración inflacionaria y la recuperación del tipo de cambio. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estimó una inflación cercana al 2% para junio, mientras que el dólar oficial acumuló una suba cercana al 5% durante el último mes. La combinación de ambas variables resulta clave para el agro argentino, ya que impacta directamente sobre la rentabilidad de los productores, la competitividad exportadora y las decisiones comerciales de cara a la nueva campaña agrícola.
Menos inflación, pero con un dólar que vuelve a moverse
Para el Gobierno de Javier Milei, lograr que la inflación mensual se ubique por debajo del 2% representaría un nuevo hito en el proceso de estabilización económica. Sin embargo, la reciente recuperación del dólar encendió señales de alerta en distintos sectores productivos. Los analistas consideran que el traslado a precios podría ser más moderado que en otros períodos debido al menor nivel de emisión y al cambio de expectativas. Aun así, el comportamiento del tipo de cambio seguirá siendo una de las variables más observadas por el sector agropecuario, que viene reclamando mayores niveles de competitividad frente al avance de otros países de la región.

Las sociedades de bolsa y consultoras financieras advirtieron que la oferta de dólares podría moderarse durante los próximos meses. Entre los factores aparecen la baja internacional de los precios de la soja y del petróleo, una comercialización más lenta del maíz y las expectativas de los productores respecto del esquema de retenciones. En este contexto, la liquidación de divisas del complejo agroexportador vuelve a posicionarse como una pieza fundamental para la estabilidad cambiaria argentina, en momentos en que el Banco Central necesita fortalecer reservas y sostener la confianza del mercado.

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Argentina mejora frente a la región, pero mantiene desafíos estructurales
Un informe elaborado por Fundar reveló que, desde la llegada de Milei al Gobierno, Argentina se encareció un 3,5% en dólares. Sin embargo, frente al promedio de América Latina, el país se abarató más de un 8%, recuperando parte de la competitividad perdida en los últimos años. Para el agro, este dato tiene especial relevancia, ya que Brasil, Uruguay y Paraguay continúan avanzando en mercados internacionales con menores costos y reglas de juego más previsibles. La presión impositiva, la logística y la incertidumbre regulatoria siguen apareciendo como factores que limitan el potencial exportador argentino.

La principal incógnita para el sector es si la combinación de menor inflación y un dólar más firme permitirá consolidar un escenario de mayor previsibilidad económica. La próxima campaña agrícola se desarrollará en un contexto internacional complejo, marcado por la volatilidad de los commodities, la competencia regional y las nuevas exigencias en materia de sustentabilidad y trazabilidad. En este escenario, el equilibrio entre estabilidad macroeconómica y competitividad exportadora será determinante para definir el desempeño del agro argentino durante la segunda mitad del año.

