Actualidad Mercados Agricultura Clima Ganadería Maquinaria Agrolatam Agricultura Carbono Agricultura Martes, 14 de julio de 2026 Carbono en el suelo: asocian el manejo agrícola con cambios en la estructura y la capacidad de protección de la materia orgánica

Un estudio del INTA reveló que el manejo agrícola modifica la estructura del suelo y la protección del carbono en ambientes productivos

La discusión sobre la salud del suelo y el carbono del suelo se volvió central para la agricultura argentina, en un contexto donde la productividad debe avanzar de la mano de la sustentabilidad agrícola. En este escenario, una investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) aportó nuevas evidencias sobre cómo las prácticas de manejo agrícola influyen en la organización y protección del carbono.

El trabajo, desarrollado por Marcos Roba, investigador del Instituto de Ingeniería Rural (IIR) del INTA, concluyó que el manejo agrícola no solo modifica la cantidad de carbono presente en el suelo, sino también la manera en que este se distribuye y queda protegido dentro de su estructura.

La investigación analizó tres suelos limosos con diferentes historias de manejo y cinco secuencias de cultivos distintas. El objetivo fue estudiar dos tipos de agregados: los agregados biogénicos, generados por la actividad de organismos vivos como raíces, microorganismos y fauna del suelo; y los agregados fisicogénicos, originados principalmente por procesos físicos.

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Estos agregados constituyen la base de la estructura del suelo y cumplen un papel clave en la conservación de la materia orgánica, la infiltración de agua y la resistencia frente a procesos de degradación.

Según el estudio, a medida que aumenta la intensidad de las secuencias agrícolas y la presencia de gramíneas en las rotaciones, crece la participación de los agregados biogénicos, asociados a una mayor actividad biológica.

Como parte de su doctorado, Roba realizó una estadía en la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro, donde desarrolló una metodología basada en microscopía electrónica de barrido y espectroscopía de rayos X.

La técnica permitió observar agregados de cuatro milímetros de diámetro sin alterar su estructura original y validar científicamente su clasificación visual mediante imágenes de alta resolución y análisis de composición química superficial.

Carbono en el suelo: asocian el manejo agrícola con cambios en la estructura y la capacidad de protección de la materia orgánica

A diferencia de los indicadores tradicionales, centrados únicamente en la cantidad total de carbono, este enfoque permite analizar cómo se organiza el carbono del suelo y qué mecanismos intervienen en su protección.

«No solo importa cuánto carbono hay en el suelo, sino también cómo aparece distribuido y qué procesos determinan su estabilidad», destacaron los investigadores.

Los resultados mostraron que el manejo agrícola influye de manera indirecta sobre el carbono al modificar la estructura del suelo y el tipo de agregación predominante.

En dos de los tres sitios evaluados, los agregados biogénicos presentaron mayores concentraciones de carbono superficial, asociado principalmente al carbono particulado. Sin embargo, los investigadores aclararon que estos comportamientos no constituyen una regla general y dependen del ambiente y del grado de degradación inicial.

«Tanto la degradación como la agregación del suelo implican cambios en cómo se organiza, acumula y protege el carbono», explicó Roba.

En la Argentina, donde la intensificación productiva y el debate sobre la conservación de recursos naturales ocupan un lugar cada vez más importante, estos hallazgos adquieren especial relevancia.

Comprender los mecanismos que regulan la dinámica del carbono del suelo podría permitir detectar de manera temprana procesos de degradación de los suelos, antes de que se manifiesten mediante indicadores convencionales como la pérdida de materia orgánica o la disminución de los rendimientos.

Además, la información generada abre la posibilidad de desarrollar indicadores más sensibles para evaluar la salud del suelo y diseñar estrategias de agricultura sustentable, especialmente en sistemas de alta intensidad productiva.

Los autores remarcaron que los resultados todavía deben ser profundizados y contrastados en otros ambientes y sistemas productivos. Sin embargo, el estudio aporta evidencia valiosa sobre los mecanismos de agregación y protección de la materia orgánica.

En un escenario global donde la huella de carbono, la trazabilidad ambiental y la sustentabilidad agrícola ganan peso en los mercados agroalimentarios, comprender el funcionamiento interno del suelo se vuelve cada vez más importante para mejorar la competitividad y la resiliencia de los sistemas productivos.

 

Los avances fueron presentados en el Simposio Iberoamericano de Ciencias del Suelo y forman parte de investigaciones internacionales vinculadas con la recuperación de funciones ecosistémicas y la conservación de la salud del suelo.

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