Brasil concentra los grandes embarques hacia el gigante asiático, mientras Estados Unidos recupera ventas y Argentina sigue el impacto sobre los precios internacionales.
China importó 13,55 millones de toneladas de soja en junio de 2026, el mayor volumen registrado para ese mes, impulsada principalmente por la abundante cosecha de Brasil y por la liberación de cargamentos demorados en sus puertos. El dato importa para el mercado argentino porque la competencia entre Brasil y Estados Unidos por abastecer al principal comprador mundial puede modificar los precios internacionales, los márgenes de exportación y las decisiones comerciales de toda la cadena regional.
Las compras chinas crecieron 10,5% frente a junio del año pasado y 14,9% respecto de mayo, mientras que el acumulado del primer semestre alcanzó 50,15 millones de toneladas. Brasil fue el gran protagonista del salto, gracias a una cosecha voluminosa, precios competitivos y una fuerte concentración de embarques. La combinación permitió al país consolidarse como proveedor dominante durante la ventana comercial sudamericana y ampliar su presencia en un mercado estratégico para el negocio global de la oleaginosa.
Estados Unidos, sin embargo, también volvió a ganar espacio. Entre enero y mayo, China importó 8,38 millones de toneladas de soja estadounidense, luego de retomar compras a fines del año pasado. Además, las adquisiciones de la nueva cosecha norteamericana aumentaron tras la ratificación del compromiso de Beijing de comprar 25 millones de toneladas anuales hasta 2028. Esto anticipa una competencia más intensa entre ambos proveedores durante la segunda mitad del año.

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Para Argentina, el efecto no pasa por una venta directa equivalente de poroto, sino por su papel como exportador relevante de harina y aceite de soja. Una demanda china sostenida puede respaldar las cotizaciones internacionales, mejorar el valor de los subproductos y aportar mayor firmeza al complejo agroindustrial. También puede modificar los márgenes de procesamiento y la relación entre el precio del grano disponible, la capacidad de molienda y las oportunidades de exportación.
El escenario también presenta riesgos. Si Brasil mantiene una oferta abundante y Estados Unidos acelera sus ventas, la competencia podría limitar una suba fuerte de precios. Al mismo tiempo, una recuperación más sólida del sector ganadero chino aumentaría la necesidad de harina de soja y daría mayor sustento a las importaciones. La clave para Argentina será si el récord de compras logra sostener el mercado global o si la amplia disponibilidad de mercadería termina moderando las cotizaciones.

