Petróleo a US$120: el nuevo riesgo global que amenaza los costos y la competitividad del agro

El alza del petróleo reaviva alertas sobre mayores costos logísticos, fertilizantes e inflación. El agro podría enfrentar un nuevo escenario de presión.

El petróleo volvió a superar los USD 100 por barril tras la agudización del conflicto en Medio Oriente.

El petróleo Brent volvió a superar los US$100 por barril esta semana tras la escalada del conflicto en Medio Oriente y los ataques sobre rutas estratégicas de transporte marítimo. Analistas internacionales ya evalúan un escenario en el que el crudo alcance los US$120 si continúan las interrupciones del suministro. Para el sector agropecuario, la posibilidad de un nuevo shock energético representa mucho más que una suba del combustible: implica mayores costos de producción, logística y comercialización en un contexto de márgenes cada vez más ajustados.

 

 

Mientras los mercados financieros siguen de cerca la evolución del conflicto, bancos de inversión y organismos internacionales coinciden en que el verdadero riesgo no es solamente el cierre del estrecho de Ormuz, sino la posibilidad de que también resulten afectadas otras infraestructuras clave para la exportación de petróleo desde Medio Oriente. Según Bloomberg Economics, un deterioro simultáneo de oleoductos y rutas marítimas podría retirar millones de barriles diarios del mercado internacional y empujar el Brent hasta niveles cercanos a los US$120 por barril, un valor que no solo modificaría el equilibrio energético mundial, sino que tendría consecuencias directas sobre las cadenas de valor agroalimentarias.

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Para el agro, el impacto sería inmediato. El gasoil es uno de los principales componentes del costo operativo, desde las labores de siembra y cosecha hasta el transporte de granos, carnes, frutas y otros productos hacia puertos e industrias. A ello se suma el efecto sobre los fertilizantes nitrogenados, cuya fabricación depende en gran medida del gas natural y cuyos precios históricamente acompañan las fuertes subas de la energía. En consecuencia, un petróleo más caro también incrementaría los costos de la maquinaria agrícola, la logística de exportación, el transporte marítimo y los seguros, reduciendo la competitividad internacional de numerosos productos agropecuarios latinoamericanos.

Las consecuencias no terminarían allí. Un aumento sostenido del precio del crudo también presionaría sobre la inflación mundial, elevando los costos del transporte de alimentos y dificultando la reducción de las tasas de interés por parte de los principales bancos centrales. La CEPAL advierte que este escenario fortalecería además al dólar, encareciendo las importaciones de energía e insumos estratégicos para muchas economías emergentes. En paralelo, los mayores costos logísticos podrían trasladarse a toda la cadena agroindustrial, afectando tanto a productores como a exportadores y consumidores.

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Aunque la región cuenta con importantes exportadores de petróleo como Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana y Trinidad y Tobago, la mayoría de los países latinoamericanos continúa siendo importadora neta de combustibles refinados. Esto significa que un petróleo en torno a los US$120 incrementaría la factura energética, presionaría sobre los costos internos y reduciría la capacidad de muchos gobiernos para sostener políticas de incentivo productivo. Incluso economías petroleras como México podrían ver limitados los beneficios debido a su dependencia de las importaciones de gasolina y diésel.

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Para el comercio agrícola regional, el desafío sería doble. Por un lado, aumentaría el costo de colocar productos en los mercados internacionales debido al mayor valor del transporte marítimo y terrestre. Por otro, la inflación global podría desacelerar el crecimiento económico y afectar la demanda de alimentos en algunos destinos de exportación. Sin embargo, también podrían surgir oportunidades para países con mayor eficiencia logística, infraestructura competitiva y producción de biocombustibles, capaces de amortiguar parte del impacto energético mediante una matriz más diversificada y sustentable.

Petróleo a US$120: el nuevo riesgo global que amenaza los costos y la competitividad del agro

Los analistas coinciden en que todavía existen factores que podrían moderar una nueva escalada del petróleo, como una eventual recuperación de las negociaciones diplomáticas, la liberación de reservas estratégicas o una desaceleración de la demanda mundial, especialmente desde China. Sin embargo, mientras persista la incertidumbre en Medio Oriente, el mercado seguirá operando bajo una elevada volatilidad, un escenario que obliga al sector agropecuario a monitorear de cerca la evolución de los costos energéticos y a reforzar estrategias de eficiencia, tecnificación y gestión del riesgo para sostener su competitividad en un comercio internacional cada vez más condicionado por la geopolítica.

 

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