Una investigación argentina revela que los insectos mejoran la formación de semillas en soja y abre un nuevo escenario para el manejo del cultivo.
Una investigación realizada por especialistas del INTA y el Conicet, publicada recientemente en la revista Scientific Reports de Nature, reveló que la soja no depende exclusivamente de la autopolinización y que la acción de los insectos, especialmente los polinizadores silvestres, mejora la formación de semillas. El hallazgo, obtenido durante la campaña 2023/24 en la Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez, cobra relevancia porque cuestiona uno de los conceptos históricos sobre el cultivo y abre nuevas perspectivas para el mejoramiento genético y las estrategias de manejo destinadas a incrementar los rindes.
Durante décadas, la soja fue considerada un cultivo prácticamente autosuficiente desde el punto de vista reproductivo. Sin embargo, los resultados obtenidos por investigadores argentinos demuestran que la presencia de insectos polinizadores puede convertirse en un factor determinante para alcanzar una mayor productividad. El trabajo sugiere que preservar la biodiversidad dentro de los agroecosistemas no solo representa un beneficio ambiental, sino también una herramienta agronómica con impacto económico. Estos avances serán analizados el próximo 30 de julio, durante la jornada «Polinización en agroecosistemas de soja», que se desarrollará en el INTA Marcos Juárez con la participación de especialistas nacionales.

Un descubrimiento que cambia la mirada sobre la reproducción de la soja
Los investigadores realizaron el ensayo en un lote experimental de 24 hectáreas, donde monitorearon la floración en 15 parcelas, registrando la actividad de abejas melíferas y polinizadores silvestres. Además, analizaron 186 flores mediante microscopía de epifluorescencia para estudiar el comportamiento del polen. Allí identificaron un fenómeno hasta ahora no descripto en soja: parte del polen germina prematuramente dentro de las anteras antes de llegar al estigma, lo que podría dificultar la fecundación natural de la planta y reducir la eficiencia de la autopolinización, un supuesto considerado histórico para este cultivo.
Los ligandos bidentados irrumpen en el agro y prometen una nueva era de eficiencia nutricional
Frente a este comportamiento inesperado del polen, los polinizadores demostraron tener un papel mucho más importante del que se creía. Según explicó Pablo Cavigliasso, investigador del Grupo de Gestión Ambiental del INTA Marcos Juárez, cuanto mayor fue la actividad de los insectos sobre las flores, mejor resultó la germinación de los granos de polen en el estigma y, por lo tanto, la formación de semillas. Incluso, los polinizadores silvestres de pequeño tamaño, como abejas nativas y moscas, mostraron un aporte superior al de la abeja melífera, revalorizando especies que hasta ahora tenían un rol prácticamente desapercibido dentro de los sistemas agrícolas.

La investigación también plantea interrogantes para los programas de mejoramiento genético de soja. Los científicos consideran que la selección de cultivares con ciclos reproductivos cada vez más cortos podría estar favoreciendo, de manera indirecta, la aparición de este fenómeno de germinación anticipada del polen. Los genes responsables del tiempo entre germinación y floración también podrían influir sobre otros procesos reproductivos, un fenómeno conocido como pleiotropía. Comprender estas relaciones permitirá diseñar variedades más eficientes sin perder capacidad reproductiva ni depender exclusivamente de características seleccionadas para aumentar la velocidad del ciclo del cultivo.
Biodiversidad y producción, una alianza con impacto en el futuro del agro
Además de sus implicancias científicas, el estudio vuelve a poner en valor la conservación de la biodiversidad dentro de los sistemas productivos argentinos. Los especialistas destacan que las abejas nativas, las moscas polinizadoras y otros insectos cumplen múltiples funciones ecosistémicas, entre ellas la polinización y el control biológico de plagas. En un contexto donde la agricultura busca incrementar la productividad con criterios de sustentabilidad, el trabajo del INTA y el Conicet propone incorporar estos servicios ecosistémicos como una herramienta estratégica para mejorar los rindes. El desafío ahora será trasladar estos conocimientos a nuevas investigaciones y a prácticas de manejo que fortalezcan la competitividad de la soja argentina sin descuidar el equilibrio ambiental.

