Los granos alcanzaron máximos de más de dos años por la tensión geopolítica y el clima. El maíz argentino sostiene una fuerte demanda exportadora.
La soja y el trigo alcanzaron durante los últimos días de julio sus cotizaciones más altas en más de dos años en el mercado de Chicago, impulsados por la escalada de los conflictos en Medio Oriente y el Mar Negro, además de problemas climáticos que afectan la oferta mundial. El escenario, reflejado en el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), también encontró eco en la Argentina, donde el maíz mantiene un intenso ritmo comercial pese al atraso de la cosecha, sostenido por una fuerte demanda exportadora.
El trigo fue uno de los grandes protagonistas del mercado internacional durante julio. La continuidad del conflicto entre Rusia y Ucrania, sumada al cierre temporal del estrecho de Kerch, volvió a generar incertidumbre sobre el flujo de exportaciones desde el Mar Negro. Como consecuencia, una consultora internacional redujo en un 25 % su estimación de embarques de trigo ruso para este mes. A este escenario se agregó la intensa ola de calor que afecta a Francia, uno de los principales productores europeos, deteriorando las perspectivas de cosecha. Con estos factores sobre la mesa, los futuros en Chicago avanzaron entre 7 % y 9 % y llegaron hasta US$ 259 por tonelada, el nivel más alto de los últimos tres años. En el mercado argentino, esta mejora también se reflejó en la curva de futuros.
Evolución de la curva de futuros del trigo en el mercado argentino
| Posición | 2 de julio (US$/t) | 20 de julio (US$/t) |
|---|---|---|
| TRI.ROS/JUL26 | 201 | 215 |
| TRI.ROS/DIC26 | 206 | 224 |
| TRI.ROS/ENE27 | 209 | 227 |
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR Mercados).

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La soja también ganó impulso en el mercado internacional. La tensión en el estrecho de Ormuz y el bloqueo petrolero iraní empujaron el precio del crudo por encima de los US$ 90 por barril, fortaleciendo al complejo de los biocombustibles y mejorando las expectativas para la oleaginosa. En ese marco, los contratos en Chicago alcanzaron los US$ 455 por tonelada, un valor que no se observaba desde hacía más de dos años. A la presión del mercado energético se sumó otro dato que siguieron de cerca los operadores: China volvió a comprar soja estadounidense, reactivando la demanda y aportando un nuevo sostén a las cotizaciones internacionales. Los datos de ventas acumuladas muestran un repunte respecto de las últimas campañas.
Ventas de exportación de soja estadounidense hacia China
Campaña nueva 2026/27 – Acumuladas a la semana 29
| Campaña | Ventas a China (Mt) | Observación |
|---|---|---|
| 2022/23 | 8,5 | Fuerte demanda |
| 2023/24 | 2,1 | Caída de las compras |
| 2024/25 | 0,2 | Nivel muy bajo |
| 2025/26 | 0,0 | Sin ventas acumuladas |
| 2026/27 | 2,26 | Reanudación de las compras chinas |
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR Mercados), en base a datos del USDA.
Mientras el mercado internacional concentró la atención sobre la soja y el trigo, el maíz argentino continuó mostrando un fuerte dinamismo comercial. La cosecha avanzó hasta cubrir el 78 % del área, todavía con un retraso importante respecto del año pasado debido a la elevada humedad de los granos. Sin embargo, ese atraso no frenó los embarques. Durante julio, las exportaciones superaron los 4,8 millones de toneladas, obligando a sostener un intenso movimiento logístico en los principales puertos del país y generando una mayor competencia por la mercadería disponible. Esa firme demanda llevó el precio pizarra hasta los US$ 190,03 por tonelada, reflejando la necesidad de la exportación de asegurarse mercadería para cumplir con los compromisos asumidos.
El escenario internacional continúa dominado por factores que van mucho más allá de la oferta y la demanda tradicional. La evolución de la guerra en el Mar Negro, las tensiones en Medio Oriente, el comportamiento del mercado energético y las decisiones de compra de China seguirán marcando el rumbo de los granos en las próximas semanas. Para la Argentina, un contexto de precios internacionales más firmes representa una oportunidad para fortalecer las exportaciones y mejorar el ingreso de divisas, aunque la volatilidad seguirá siendo una de las principales características de un mercado cada vez más condicionado por la geopolítica y los eventos climáticos extremos.

