La caída de los envíos de urea desde Medio Oriente enciende alarmas en Argentina y Brasil. El aumento de los costos logísticos podría trasladarse a los alimentos.
El recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, profundizado durante las últimas semanas y agravado a comienzos de julio, comenzó a generar preocupación en Argentina y Brasil, dos actores centrales del comercio agrícola mundial. El conflicto está afectando la logística internacional de fertilizantes y amenaza con interrumpir el abastecimiento de urea, un insumo esencial para la producción de soja, maíz y otros cultivos estratégicos. La situación adquiere relevancia global porque ambos países representan una parte sustancial de la oferta mundial de alimentos y cualquier alteración en sus costos productivos podría trasladarse rápidamente a los precios internacionales.




















