Una plaga emergente desafía a la colza y Uruguay sale a medir su verdadero impacto

La aparición de numerosos casos de mosca barrenadora llevó a instituciones públicas y de investigación a iniciar un relevamiento nacional y ensayos para definir cómo manejar esta plaga emergente.

La aparición de numerosos focos de la mosca barrenadora del tallo de la colza (Phytomyza rufipes) encendió las alarmas en Uruguay. Ante el aumento de reportes registrados durante la campaña 2026, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República iniciaron un relevamiento nacional para determinar la magnitud del problema y su posible impacto sobre la producción.

Las instituciones explicaron que, aunque la presencia del insecto ya fue confirmada en distintas regiones productoras, todavía no existe una estimación precisa sobre el nivel de daños ni sobre las pérdidas que podría ocasionar en el rendimiento del cultivo.

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Por ese motivo, solicitaron la colaboración de productores, asesores técnicos y empresas agrícolas para construir un diagnóstico más completo de la situación. La información recopilada permitirá identificar las zonas afectadas, medir la dispersión de la plaga y definir futuras estrategias de manejo.

Cómo actúa la plaga y qué buscan determinar los especialistas

La mosca barrenadora del tallo deposita sus huevos en las plantas de colza y, una vez que nacen, las larvas perforan el interior del tallo mientras se alimentan de sus tejidos. Este daño puede afectar el desarrollo normal del cultivo, debilitar las plantas y comprometer su potencial productivo, especialmente cuando las infestaciones son elevadas.

Si bien la especie ya era conocida, la cantidad de reportes registrados durante esta zafra despertó preocupación entre los organismos técnicos, que consideran prioritario conocer el verdadero alcance del problema antes de definir medidas permanentes de manejo

Una plaga emergente desafía a la colza y Uruguay sale a medir su verdadero impacto

Con la información que aporten los productores se evaluará si esta plaga emergente debe incorporarse a nuevas líneas de investigación y monitoreo dentro de los programas nacionales de sanidad vegetal.

Uruguay prepara ensayos para definir el mejor control

Como parte de la respuesta técnica, en los próximos días comenzarán ensayos en el norte y el sur del país para evaluar la eficacia de distintas alternativas de control.

Los estudios analizarán ingredientes activos como azadiractina y ciromazina, seleccionados por presentar un perfil de menor riesgo para las abejas y otros insectos polinizadores, un aspecto especialmente relevante en un cultivo donde la protección de la biodiversidad resulta prioritaria.

Mientras avanzan esas evaluaciones, las autoridades informaron que habilitarán próximamente el uso de estos principios activos cuando un profesional determine que el tratamiento resulta necesario. Las aplicaciones deberán realizarse bajo las condiciones que establezca la Dirección General de Servicios Agrícolas, respetando las dosis autorizadas, los períodos de seguridad y las medidas de protección para los polinizadores.

Las instituciones remarcaron que el monitoreo permanente de los lotes será clave durante las próximas semanas, ya que permitirá conocer la evolución de la plaga y generar información técnica para futuras campañas.

El avance de Phytomyza rufipes representa un nuevo desafío para la cadena de la colza en Uruguay. La información que surja de los relevamientos y de los ensayos de campo será determinante para establecer protocolos de manejo que permitan contener la expansión del insecto y reducir su impacto sobre uno de los cultivos de invierno de mayor crecimiento en el país.

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