Recuperaron 27 millones de kilos de envases de fitosanitarios: qué hacen con ese plástico y cuál es el riesgo que preocupa al sector

El sistema de gestión de envases de fitosanitarios de CampoLimpio amplió su red a 94 centros de almacenamiento y trabaja en 22 provincias; el desafío ahora es fortalecer el circuito formal y evitar que el plástico termine en usos indebidos

El manejo de los envases vacíos de fitosanitarios requiere un sistema que permita garantizar su correcta gestión una vez utilizados. En ese camino, CampoLimpio consolidó una red de recupero que busca asegurar que el plástico tenga un destino adecuado una vez que sale del campo.

“Estamos superando los 27 millones de kilos desde que CampoLimpio funciona. Es un dato no menor en cantidad de plástico”, señaló Juan Manuel Medinagerente de Relaciones Institucionales de la organización.

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El crecimiento de la red fue significativo: en cinco años pasó de siete centros a 94 y alcanzó presencia en 22 provincias, además de las campañas itinerantes. La industria, por su parte, ya invirtió más de US$ 100 millones en el funcionamiento del sistema.

Para Medina, el impacto va más allá de la cuestión ambiental. “Gran parte de ese plástico tuvo una segunda oportunidad, se recicló y eso creo que habla también de que Argentina tiene capacidad para generar nuevas economías, economías circulares, empleos verdes”, sostuvo.

Del envase a nuevos productos

Uno de los objetivos centrales de CampoLimpio es garantizar que los envases que tuvieron contacto con fitosanitarios tengan un destino seguro y trazable. El plástico recuperado no puede terminar en productos de uso cotidiano ni en elementos que entren en contacto con personas.

Esto no puede terminar en una cucharita, no puede terminar en un juguete, no puede terminar, digamos, en elementos de contacto con el humano”, explicó Medina.

Una vez recuperado, el plástico es enviado a operadores habilitados por las provincias. Entre los principales productos que se fabrican aparecen postes, varillas y caños corrugados utilizados en instalaciones mineras.

“Cada kilo de plástico que CampoLimpio envía a procesar a un operador habilitado por cada provincia, nosotros le tenemos que decir a la autoridad: ‘Che, este kilo terminó en un poste, terminó en un caño corrugado’”, señaló.

En paralelo, la organización trabaja en nuevas alternativas para incorporar material reciclado a los propios envases. Una de las novedades es el primer tambor para fitosanitarios fabricado con un 35% de plástico reciclado proveniente de envases recuperados.

En Argentina está aprobado el envase tricapa, con un 33% de material reciclado en la capa intermedia. Brasil, en tanto, ya alcanza niveles de hasta 82% de material reciclado en sus envases.

El desafío del mercado informal

Uno de los principales problemas sigue siendo el circuito informal de recuperación de envases. Medina explicó que más del 80% del plástico que queda fuera del sistema formal puede terminar convertido en bolsas para comercios, lo que implica un riesgo por el uso que tuvo originalmente ese material.

El plástico de los envases de fitosanitario es de altísima calidad, un plástico grueso, con mucho poder calórico”, explicó. Esa característica lo vuelve atractivo para los operadores informales.

El desafío también está en la logística. Más del 70% de las pulverizaciones se realizan mediante contratistas, que muchas veces no cuentan con espacio suficiente para transportar los envases una vez terminada la aplicación.

“Es un trabajo de hormiga”, resumió Medina. Actualmente, no existe un incentivo económico específico para devolver los envases, por lo que CampoLimpio apuesta a la capacitación y al trabajo conjunto con cooperativas, agronomías, municipios y sociedades rurales.

“Se trata de concientizar mucho en el productor, decir: ‘Che, tenés que devolverlo más allá de la ley que te obliga, además porque va a tener un destino seguro’”, sostuvo.

Para Medina, además, el sistema podría ampliarse en el futuro hacia una legislación que contemple otros residuos de la actividad. “Yo creo que la ley va a evolucionar a una ley de residuos del agro más que de envase solamente”, planteó.

La pasión que une al campo y al fútbol

El ingeniero agrónomo también integra actualmente la comisión directiva de Newell’s Old Boys de Rosario. Desde ese lugar encontró una similitud entre dos mundos que forman parte de su vida: el fútbol y el agro. La pasión es la que rige un poco la profesión o el oficio, las ganas”, afirmó.

Y lo resumió con una frase que conecta ambas actividades: “Si no tenés pasión, no podes producir en Argentina. No han acompañado los últimos tiempos desde hace rato. Hay que tener pasión y optimismo”.

Para explicar el paralelismo, comparó la elección de un híbrido de maíz con la apuesta por un jugador: “Uno tiene toda una aspiración, si este híbrido va a andar bien en este lote, en esta zona, se comportó bien campaña anterior y bueno, uno piensa lo mismo los jugadores, si este jugador va a andar bien y demás”.

En ambos casos existen variables imposibles de controlar. “Después depende de que la pelota entre, depende de que llueva en el campo. Hay variables que uno no controla”, señaló.

 

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