Se trata de un bioplástico hidrosoluble; ven un enorme potencial y miran el mercado norteamericano
Una idea gestada durante un viaje de incubación tecnológica en los Estados Unidos inspiró la creación de Wecircular. Se trata de una startup argentina que desarrolló una innovadora alternativa bioplástica basada en almidón de maíz para reemplazar los plásticos de un único uso.
La empresa nació en 2022 y logró introducir en el mercado un compuesto capaz de autodegradarse de forma inocua en el ambiente. Utiliza el almidón de maíz y una proteína, que puede ser extraída de la industria láctea como materia prima. Fue uno de los casos presentados en el BCR Agtech Forum 2026, que se realizó en la Bolsa de Comercio de Rosario en el marco del Congreso Aapresid con la fuerza de Expoagro.
Esta tecnología permite aprovechar la capacidad instalada de la propia industria plástica sin demandar grandes inversiones de capital. Wecircular ya sustituyó una enorme cantidad de empaques tradicionales en comercios locales y del exterior.

De un viaje a revolucionar una industria
El origen de esta iniciativa fue a fines de 2018, cuando Santiago Totaro, cofundador de la empresa, viajó a la Singularity University, en Silicon Valley, con el propósito de incubar un proyecto de base tecnológica agrícola. Durante esa experiencia estadounidense, el emprendedor tomó contacto directo con la problemática global de la contaminación generada por los plásticos desechables, los cuales suelen utilizarse por escasos diez minutos, pero permanecen acumulados en el ecosistema por unos 500 años.
Al respecto, Totaro recordó: «Vimos la problemática de primera mano… y entendimos que hacía falta una solución. Que el material tenga definido su fin de vida desde su fabricación». Para resolver este desafío de manera sustentable, el equipo técnico de la empresa combinó un recubrimiento utilizado en cápsulas de medicamentos con una estructura molecular basada en almidón de maíz dentado.

Esta estructura de almidón se unió mediante proteínas como la gelatina o la caseína derivada del descarte del suero de la leche. Al hidratarse y absorber la humedad, los enlaces moleculares de la estructura se rompen, volviendo al material totalmente hidrosoluble para reintegrarse de forma natural a la tierra en instantes.
La startup ya reemplazó más de 1.500.000 bolsas plásticas en la región, registrando una sólida tracción comercial en la Argentina de la mano de compañías líderes como Arcor, Rapa Nui y Rappi, además de iniciar sus primeros despachos hacia los Estados Unidos.
El otro socio de Wecircular, Adolfo Díaz Valdez, habló del crecimiento y el interés por la solución: «Estamos viendo una oportunidad de crecimiento fenomenal. De hecho, estamos apalancando los estos años que hemos tenido de aprendizaje para prepararnos para una etapa de escala. Y esa escala, basada en esto en esto que está pasando y en la posibilidad, entonces, de ofrecer inteligencia para reemplazo del plástico a empresas de consumo masivo, empresas de packaging que manejan unos volúmenes fenomenales». Respecto del propósito de la organización, Totaro concluyó: «Una bolsa plástica se usa por 10 minutos, pero ese material permanece en el medio ambiente por 500 años. Nosotros nacemos con el propósito de cerrar esa brecha».
