Estudiaron el campo durante años para ver qué hacer en un año de «Súper Niño»: qué pasa con el agua que no se ve y cómo ajustar el manejo

En el sudeste de Córdoba, donde el sistema productivo es mayormente de secano, la gestión del agua es una de las principales claves para sostener los rendimientos; la experiencia de la Chacra Regional Los Surgentes / Inriville

En los departamentos Marcos Juárez y Unión, como en muchos campos del país, el agua es la principal limitante productiva. Por eso, desde la Regional Los Surgentes / Inriville – Córdoba trabajan sobre distintas estrategias para mejorar su aprovechamiento, tanto en escenarios de déficit como de excesos.

El principal recurso del campo: el agua

“Nosotros estamos trabajando en el sudeste de Córdoba, en la cual, todo el sistema de producción básicamente es en secano. Entonces nuestra principal limitante a la hora de producir es el agua”, explicó Valentín Gentiletti, agrónomo y productor de la Regional Aapresid.

El análisis de campañas anteriores permite evaluar cómo se posicionaron los períodos críticos de los cultivos y cómo aprovechar cada milímetro disponible. A la vez, el trabajo apunta a mejorar la capacidad de almacenaje de los suelos y las infiltraciones.

“Tenemos que ser muy, muy buenos estrategas a la hora de ver cómo gestionamos esa agua”, señaló Gentiletti.

La gestión también contempla los años con excesos. A partir de 2015-2016, una sucesión de campañas con precipitaciones superiores al promedio provocó el ascenso de las napas y problemas de anegamiento en distintos lotes.

La napa no estaba en niveles óptimos, sino que estaba por encima de esos niveles óptimos. Entonces empezamos a tener muchos problemas de anegamiento en varios lotes”, recordó.

La experiencia con la napa

El problema llevó a la Regional a estudiar la napa. Así surgió la Chacra Aapresid Los Surgentes / Inriville. “Ahí es donde se crea la Chacra, con el objetivo de estudiar un poco esa dinámica de la napa, cómo era ese movimiento de la napa y cómo desde el manejo podíamos atacar esa napa”, explicó.

Para Gentiletti, la sustentabilidad del sistema se construye sobre tres pilares: siembra directa, rotación y nutrición. En este último punto, el planteo incluye nitrógeno, fósforo, azufre, calcio, magnesio y micronutrientes, con una estrategia de reposición para evitar la degradación de los suelos.

“Y con eso vemos que el sistema es sustentable y se vuelve resiliente”, sostuvo.

Ese enfoque también se refleja en los establecimientos de productores de la Regional, donde continúan probando alternativas para buscar mayor estabilidad en los rendimientos frente a una mayor variabilidad climática.

“Un poco la idea de estos manejos es básicamente lograr esa resiliencia en el sistema para que no nos pegue tan fuerte cuando sucede”, señaló.

Niño y la estrategia para cada milímetro

De cara a la campaña, el escenario climático también forma parte de la planificación. Gentiletti señaló que el fenómeno de El Niño estaba confirmado y que la discusión pasaba por su intensidad. En la región, su impacto suele sentirse especialmente durante diciembre y enero.

Frente a ese escenario, algunos productores mantuvieron la superficie de trigo pese a la situación económica, mientras que otros retomaron los cultivos de servicio. La estrategia apunta a consumir parte del agua disponible durante marzo y abril y llegar con mejores condiciones a los cultivos de verano.

El objetivo es manejar los excedentes antes de los meses de cosecha, cuando los cultivos dejan de consumir agua, y al mismo tiempo aprovechar el recurso durante el ciclo productivo.

“La estrategia un poco es cómo jugar con la fecha de siembra, con los ciclos para tratar de esquivar esas problemáticas y aprovechar cada milímetro de agua para sacar el máximo provecho en rendimiento”, concluyó Gentiletti.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *