Actualidad Mercados Agricultura Clima Ganadería Maquinaria Agrolatam Actualidad Inflación Actualidad Domingo, 16 de agosto de 2026 Inflación núcleo: bajó del 2%, pero el campo mira costos, dólar y retenciones

El IPC núcleo quedó debajo de la inflación general, pero para el agro la señal tiene matices: dólar, tarifas y costos definirán los márgenes.

La inflación núcleo fue del 1,8% mensual en julio de 2026, según informó el INDEC, y volvió a quedar por debajo del IPC general, que alcanzó el 2,1%. El dato, seguido especialmente por el Gobierno de Javier Milei y el equipo económico que encabeza Luis Caputo, importa para el campo porque busca reflejar la tendencia de fondo de los precios y anticipar hacia dónde puede moverse la inflación. Sin embargo, para productores y empresas agroindustriales el termómetro tiene límites: los costos, el tipo de cambio, las tarifas, la logística y las retenciones también determinan la competitividad y los márgenes del negocio.

El IPC núcleo excluye los bienes y servicios regulados y aquellos con fuerte comportamiento estacional, por lo que Economía lo utiliza para analizar una dinámica de precios menos afectada por movimientos puntuales. En julio subió desde el 1,6% de junio hasta el 1,8%, aunque permaneció por debajo del 2% por tercer mes consecutivo y fue inferior al índice general por quinto mes seguido. La serie muestra una desaceleración importante desde el 3,2% registrado en marzo, pero el repunte de julio también advierte que el camino hacia niveles todavía más bajos puede presentar resistencias.

Evolución mensual del IPC Núcleo

Mes IPC Núcleo (%) Variación vs. mes anterior
Ago ’25 2,0%
Sep ’25 1,9% -0,1 p.p.
Oct ’25 2,2% +0,3 p.p.
Nov ’25 2,6% +0,4 p.p.
Dic ’25 3,0% +0,4 p.p.
Ene ’26 2,6% -0,4 p.p.
Feb ’26 3,1% +0,5 p.p.
Mar ’26 3,2% +0,1 p.p.
Abr ’26 2,3% -0,9 p.p.
May ’26 1,9% -0,4 p.p.
Jun ’26 1,6% -0,3 p.p.
Jul ’26 1,8% +0,2 p.p.

Fuente: INDEC.

Biologicos
Biológicos: por qué un mismo producto puede cambiar de categoría según el país

Biológicos: por qué un mismo producto puede cambiar de categoría según el país

Para el agro, sin embargo, una inflación núcleo más baja no significa automáticamente menores costos ni mejores márgenes. La actividad está expuesta a componentes que evolucionan con una lógica diferente al promedio de precios de la economía. Combustibles, energía, transporte, fletes, salarios, servicios e insumos forman parte de la estructura de costos de cada campaña. A esa ecuación se suman los derechos de exportación y una particularidad central del negocio argentino: buena parte de los ingresos agrícolas está vinculada a precios internacionales y al tipo de cambio, mientras numerosos gastos se ajustan dentro de la economía doméstica.

El campo mira inflación, pero la cuenta se define entre costos y dólar

La relación entre inflación y dólar vuelve así al centro de la discusión agropecuaria. Si los costos internos avanzan por encima del tipo de cambio efectivo que recibe el productor, la competitividad puede deteriorarse incluso con una inflación mensual inferior al 2%. El efecto no es igual para todos los sectores: agricultura, ganadería, lechería y economías regionales presentan estructuras diferentes de costos, exposición exportadora y dependencia de servicios. En ese escenario, estabilizar los precios aporta previsibilidad, pero la rentabilidad continúa dependiendo de variables que exceden ampliamente al IPC.

La carne introduce, además, una particularidad directamente vinculada con el sector. Aunque alimentos estacionales como frutas y verduras quedan fuera del IPC núcleo, la carne integra este componente del índice. Su precio, sin embargo, puede responder a dinámicas específicamente ganaderas: disponibilidad de hacienda, retención de vientres, condiciones climáticas, peso de faena, demanda doméstica y exportaciones. Una mejora del acceso a mercados internacionales también puede modificar los valores internos sin que necesariamente exista detrás una aceleración monetaria general, un punto que obliga a interpretar con cautela el indicador desde la cadena agroalimentaria.

Las tarifas representan otro desafío. Al tratarse de precios regulados, quedan fuera de la inflación núcleo, pero no desaparecen de las cuentas del productor y de la agroindustria. Electricidad, gas y transporte pueden tener incidencia directa sobre los costos de producción, procesamiento, almacenamiento y comercialización. Por eso, mientras continúe el reordenamiento de precios relativos y subsidios, puede existir una brecha entre lo que muestra la inflación subyacente y lo que efectivamente enfrentan determinadas actividades. Para el agro, el dato del 1,8% es una señal macroeconómica relevante, aunque no alcanza por sí solo para medir competitividad.

Qué espera el mercado y cuál es la señal para el agro

El escenario que proyectan los analistas apunta, por ahora, a una inflación mensual estabilizada por debajo del 2%. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de julio del Banco Central, la mediana de las estimaciones ubicó la inflación de agosto y septiembre en 1,7%, mientras que para octubre y noviembre prevé un 1,6%. Para diciembre espera nuevamente 1,7% y para enero de 2027, 1,6%. Las estimaciones fueron corregidas a la baja respecto del relevamiento anterior, una señal que refuerza la expectativa de desaceleración, aunque todavía queda por comprobar si podrá sostenerse.

Expectativas de inflación – REM julio 2026

Período Mediana REM jul-26 Dif. con REM anterior*
Ago-26 1,7% -0,1 p.p.
Sept-26 1,7% -0,1 p.p.
Oct-26 1,6% -0,1 p.p.
Nov-26 1,6% -0,1 p.p.
Dic-26 1,7% -0,1 p.p.
Ene-27 1,6%
Próx. 12 meses (var. i.a.) 20,9% -1,8 p.p.
2026 (var. i.a.; dic-26) 27,5% -1,6 p.p.

Fuente: REM – Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Para los próximos 12 meses, el REM proyecta una inflación interanual del 20,9%, mientras que para diciembre de 2026 la mediana se ubica en 27,5%. Una consolidación de la desinflación sería favorable para planificar campañas, presupuestar inversiones y reducir la incertidumbre sobre el capital de trabajo, pero no resuelve por sí misma el desafío de la rentabilidad. Para el productor argentino, la pregunta seguirá siendo cuánto suben los costos frente al dólar que efectivamente recibe, los precios internacionales de granos y carnes, la carga tributaria y el nivel de retenciones aplicado a cada complejo exportador.

El 1,8% de inflación núcleo deja, entonces, una señal positiva pero incompleta para el campo. Si la tendencia descendente se consolida, la menor nominalidad puede aportar previsibilidad a toda la cadena agroindustrial. El verdadero examen para el agro será si esa estabilidad se traduce en una mejora de la competitividad y no solamente en un IPC más bajo. Con márgenes productivos condicionados por precios internacionales, costos locales, impuestos y tipo de cambio, la desinflación es una pieza importante del tablero, pero el resultado final seguirá dependiendo de cómo se muevan todas esas variables al mismo tiempo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *