Un estudio en Chaco y Formosa reveló fuertes diferencias en proteína y minerales entre pasturas, con datos clave para mejorar el manejo de los rodeos.
Especialistas del INTA El Colorado caracterizaron en 2026 la calidad nutricional de especies forrajeras utilizadas en sistemas ganaderos de Chaco y Formosa, mediante un estudio que midió proteína bruta y minerales esenciales y además determinó cómo cambia su aporte a lo largo del año. El trabajo cobra relevancia porque ofrece a productores, asesores y profesionales del NEA información concreta para ajustar el pastoreo, anticipar necesidades de suplementación y aprovechar mejor los recursos forrajeros naturales, que constituyen una de las bases de la producción bovina en esta región del país.
El relevamiento del INTA contempló muestras provenientes de diferentes ambientes ganaderos y analizó proteína bruta, fósforo, potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, manganeso, cobre y zinc. A su vez, incorporó la estacionalidad como una variable central para establecer cuánto puede modificarse la calidad de las pasturas durante el ciclo productivo. Federico Miranda, investigador del INTA, explicó que disponer de esta caracterización permite conocer con mayor precisión qué aportan las principales especies del NEA y, sobre esa base, tomar mejores decisiones tanto en el manejo del pastoreo como en la suplementación de los animales.
Los resultados mostraron que la primavera fue la estación con mayor concentración promedio de proteína bruta, con 10,26%, mientras que el otoño alcanzó 9% y el verano se ubicó en 8,79%. El punto más bajo apareció durante el invierno, cuando el promedio descendió hasta 7,48%. La diferencia resulta particularmente importante para los establecimientos que dependen en gran medida de pastizales y recursos regionales, porque permite identificar los momentos del año en los que la oferta nutricional pierde calidad. Miranda señaló que las variaciones entre especies y estaciones confirman que el aporte de las pasturas no es uniforme y exige adaptar las decisiones a cada situación.

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Qué forrajes se destacaron por proteína y minerales
Entre las especies estudiadas, el pasto de bañado (Leersia hexandra / Luziola peruviana) presentó el perfil nutricional más destacado, con un promedio de 12,77% de proteína bruta. También alcanzó las mayores concentraciones de hierro y manganeso, con 2091 y 642 partes por millón (ppm), respectivamente. El resultado lo posicionó por encima del pasto jesuita gigante (Paspalum almum), que registró 11,38% de proteína, y del pasto cadenero (Paspalum modestum), con 11,16%. La grama bermuda (Cynodon dactylon), en tanto, llegó al 11,28%, según la caracterización elaborada por los especialistas del INTA.
El análisis también encontró perfiles interesantes más allá de la proteína. El pasto dulce (Hymenachne amplexicaulis) registró 10,71% de proteína y lideró en potasio, con un promedio de 3,32%, mientras que la gramilla o pasto amargo (Paspalum conjugatum) alcanzó 10,59% de proteína y mostró niveles elevados de fósforo, calcio y magnesio. Esta última especie y la setaria (Setaria kazungula) registraron los mayores valores promedio de fósforo, ambas con 0,31%. El pasto jesuita gigante sobresalió además por calcio, magnesio y zinc, mientras que el cadenero mostró altas concentraciones de sodio y cobre.
Otros recursos habituales también mostraron aportes significativos. El pasto horqueta (Paspalum notatum) alcanzó 10,12% de proteína bruta y el pasto colorado (Paspalum urvillei), 9,88%. En niveles intermedios quedaron el pasto salado (Paspalum alcalinum) y el pasto nilo (Panicum milioides). Las menores concentraciones promedio fueron encontradas en especies como el espartillo o cola de ratón (Sporobolus indicus), el pasto crespo (Paspalum intermedium), el pasto estrella (Cynodon plectostachium) y el dicantio erecto (Dicanthium aristatum), una heterogeneidad que refuerza la necesidad de conocer qué composición tiene cada ambiente.
Para la ganadería del NEA, la principal utilidad del estudio está en transformar el conocimiento sobre los pastizales en decisiones de manejo más precisas. Saber qué especies ofrecen mayor cantidad de proteína o determinados minerales, y cómo cambia ese aporte entre verano, otoño, invierno y primavera, permite organizar la carga animal, el aprovechamiento de los potreros y la suplementación con mayor información. El INTA puso el informe técnico completo a disposición pública en su repositorio institucional, con datos específicos para productores y asesores que busquen mejorar la planificación forrajera y la eficiencia productiva sin desaprovechar el potencial de los recursos adaptados a Chaco y Formosa.

