El campo y la industria acercaron posiciones para cambiar una norma vigente desde 1973. El punto sensible será quién deberá pagar por reutilizar semillas.
La Mesa de Enlace y la industria semillera alcanzaron este miércoles 26 de agosto un nuevo acuerdo para avanzar en la modificación de la Ley de Semillas 20.247, vigente desde 1973. Representantes de los productores y de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA) coincidieron en modernizar la normativa y trabajar sobre esquemas de uso propio gratuito y oneroso, un punto con impacto directo sobre los costos y las decisiones productivas. La discusión todavía tiene una cuestión central abierta: qué productores podrán reutilizar semillas sin pagar y bajo qué condiciones.
Según comunicaron las entidades después del encuentro, se realizaron ejercicios para encontrar un mecanismo aplicable a la realidad productiva. «Trabajamos e hicimos ejercicios referidos al uso propio gratuito y oneroso, incluyendo excepciones de productores», indicaron los representantes del campo y la industria. Entre las alternativas que vienen analizándose aparece un límite vinculado con la superficie sembrada: inicialmente, las entidades rurales habían propuesto 500 hectáreas por campaña, aunque también se estudian esquemas diferenciados según superficie y cultivo.

El acuerdo no significa que el conflicto esté resuelto. Todavía falta definir quiénes quedarán exceptuados del pago, cómo se determinará ese universo y de qué manera se implementará el sistema. También continúa en discusión la diferencia entre la superficie que puede sembrarse con la semilla originalmente comprada y el denominado «uso incremental», cuando el productor reserva semilla para ampliar esa superficie. Son definiciones sensibles porque pueden modificar el costo tecnológico de cada campaña y el reconocimiento de la propiedad intelectual.

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El nuevo acercamiento muestra que productores e industria coinciden en que una legislación con más de cinco décadas necesita actualizarse, aunque el equilibrio entre inversión en genética y derechos del productor sigue siendo el corazón del debate. Las conversaciones continuarán y podría haber un nuevo encuentro dentro de unos 15 días. El desafío será conseguir un esquema que incentive nuevas tecnologías sin transformar el uso propio en un costo que termine golpeando especialmente a los productores de menor escala.

