El guardián de los campos: cómo son los perros protectores de ganado que impiden los ataques de pumas

  • Cómo actúan y qué razas se utilizan para evitar que los animales silvestres diezmen majadas y rodeos.
  • Cómo se cían y cómo se puede acceder a uno de ellos.
  • Especialistas del INTA y WSC cuentan la experiencia con estos canes.
El guardián de los campos: cómo son los perros protectores de ganado que impiden los ataques de pumas

En los ambientes rurales, donde la ganadería convive con depredadores silvestres, una herramienta ancestral volvió a ganar protagonismo: el perro protector de ganado. No se trata de un can de arreo, ni de un animal entrenado para perseguir o matar pumas, jabalíes, chanchos cimarrones o zorros. Su trabajo es mucho más silencioso: consiste en disuadir. Y en eso, son sumamente efectivos

Perros protectores de ganado. Foto: Federico Gregorio.

En la Patagonia argentina, donde los productores de ovinos y caprinos enfrentan ataques de pumas y zorros, a menudo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) viene trabajando desde hace años con razas específicamente seleccionadas para esta función. La experiencia desarrollada en el Campo Experimental Pilcaniyeu permitió establecer protocolos de cría e incorporación de estos animales a los sistemas productivos.

Perros protectores de ganado. Foto: Gregorio Ibánez.

El principio es sencillo: el perro debe considerar a la majada o al rodeo como parte de su propio grupo social y permanecer junto a los animales que protege. Frente a la presencia de un depredador, su comportamiento —que puede incluir patrullaje, ladridos, marcación territorial y aproximación— busca impedir que el atacante llegue a tomar contacto con el ganado. Es decir, la herramienta del perro protector no es el combate sino la prevención.

Los perros protectores pertenecen a razas que fueron seleccionadas durante generaciones por su capacidad para permanecer junto al ganado, desarrollar un fuerte vínculo con él y reaccionar frente a amenazas sin necesidad de recibir órdenes permanentes de una persona. Entre las más utilizadas, tradicionalmente, se encuentran el Maremmano-Abruzzese, el Montaña del Pirineo o Gran Pirineo, el Komondor, el Kuvasz, el Akbash y otras razas de origen europeo y asiático.

Perros protectores de ganado. Foto de Gregorio Ibánez.

En el caso del INTA Patagonia Norte, el trabajo se concentró particularmente en Maremmano-Abruzzese y Montaña del Pirineo. Estos son perros blancos, muy grandes en general, con una doble capa de pelo, que les genera una aisalción térmica, por la cual, pueden soportar perfectamente los calores del verano y el frío del invierno, viviendo a la intemperie, acompañando al ganado los 365 días del año.

La clave está en la crianza

El entrenamiento de un perro protector de ganado comienza cuando el animal es cachorro. El proceso se conoce como impronta y es decisivo para el futuro desempeño del perro. El objetivo es que, desde muy temprano, el cachorro desarrolle un vínculo intenso con la especie que deberá proteger durante su vida adulta, ya sean ovejas, cabras u otros animales de producción. El perro debe “creer” que pertenece a la majada, por eso, no se lo cría como una mascota que pasa buena parte del día con personas y luego es llevada al campo. Tampoco se lo educa como un perro de pastoreo. Desde sus primeros meses, se busca que su principal referencia social sean los animales que tendrá bajo custodia.

Los ejemplares utilizados por el INTA son de gran porte, pueden pesar entre 30 y 45 kilos y alcanzar una alzada de 50 a 70 centímetros. Pero el tamaño no es lo más importante. El valor productivo está en una combinación de características de comportamiento: temperamento equilibrado, independencia, capacidad de establecer vínculos con los animales que proteje y predisposición natural a permanecer con ellos.

Perros protectores de ganado. Foto: Carla Porro.

El protocolo elaborado por los especialistas del INTA identifica tres pilares para que la incorporación de estos perros funcione: la genética adecuada, una impronta rigurosa durante la crianza y la capacitación de las personas responsables del animal.

Perro protector de ganado. Raza utilizada en el INTA Bariloche. Gentileza: Ing. Agr. Franca Bidinost.

“Es clave partir de una genética adecuada, es decir, de perros que ya vengan del del hábito del trabajo por varias generaciones. Se pueden cruzar, pero solo dentro de las razas protectoras entre sí, no con razas que tienen otra finalidad, porque el comportamiento es muy diferente. Estos perros, en su selección han perdido el instinto de acecho, que es lo que hace que, por ejemplo, un perro ovejero, arree los animales hacia el dueño”, explicó Franca Bidinost, especialista del INTA Bariloche.

Perros protectores de ganado. Cachorros. Foto: María José Bolgeri.

«El trabajo de impronta, de socialización con la especie que queremos que proteja, es importante que suceda en las primeras cuatro semanas de vida que es cuando tiene la mayor apertura a registrar al animal qué tiene al lado y a afianzarse con eso. Desde que nace, el perro tiene que estar con esa especie, primero junto a su madre y después, ya destetado, para afianzar el vínculo», detalló la experta.

Perros protectores de ganado. Foto: Carla Porro.

Por lo general, ese proceso se prolonga hasta los 3 a 5 meses y recién a partir de allí se venden, idealmente, ya castrados. «Es importante que un perro no se vaya atrás de una perra en celo, o una perra en celo no nos atraiga a los perros del vecindario y que después terminen perjudicando a las ovejas. Por eso, recomendamos trabajar, tanto machos como hembras, de manera castradas», subrayó Bidinost.

La Ing. Agr. Franca Bidinost, del Área de Desarrollo Rural del INTA Bariloche (a la izquierda).

El tercer factor importante en la incorporacion de un perro protector es estar presente y monitorear su comportamiento. «Hay que observar si se está alimentando bien y mientras es cachorro hay que controlar que no haga macanas, hay que estar a tiempo y en situación para frenar esas conductas no deseadas, como que se ponga a jugar con los corderos, que corretee una oveja, que se vaya de cuadro en cuadro, de manera nómade y sin control, varias situaciones que hay que estar observando para poder intervenir», advirtió la especialista del INTA.

Perros protectores de ganado. Cachorros. Foto: María José Bolgeri.

No se trata, simplemente, de comprar un perro grande y soltarlo entre las ovejas; eso no garantiza ningún resultado. Un perro protector recibe un entrenamiento muy diferente al de los canes de trabajo tradicionales Un perro de arreo recibe órdenes y aprende a mover a los animales de un lugar a otro. El protector, en cambio, debe desarrollar cierta autonomía. Su tarea consiste, precisamente, en tomar decisiones sin esperar instrucciones permanentes del productor. Una vez adulto, debe patrullar, acompañar al ganado, detectar situaciones de riesgo y responder ante la presencia de un potencial depredador.

Por eso, la formación no apunta a enseñarle a atacar. Al contrario, durante la impronta se busca evitar conductas incompatibles con su función, como perseguir, morder o jugar excesivamente con los animales que debería proteger. El objetivo es lograr un animal que pueda caminar entre las ovejas, descansar junto a ellas y desplazarse con la majada durante largos períodos sin convertirse en una fuente de estrés o lesiones para el ganado.

Perros protectores de ganado. Cachorros. Foto: María José Bolgeri.

La ONG Wildlife Conservation Society (WCS) lleva adelante un proyecto de conservación de la fauna silvestre con perros protectores de ganado en zonas particulares de la Patagonia. El mismo incluye la crianza de los canes, la capacitación de los productores a quienes se los entregan y el correspondiente seguimiento. El objetivo es solucionar el conflicto entre la producción y los carnívoros, respetando el ambiente y a las especies nativas, como el gato andino y el puma, por ejemplo. Y los resultados han sido muy positivos.

En Argentina hay algunos criaderos donde se pueden conseguir estos perros, pero aún no tantos como para cubrir toda la demanda. El precio de venta oscila entre $1,2 y $1,5 millones, para tener una referencia, es un equivalente a 10 a 15 corderos. Actualmente, la provincia de Río Negro otorga créditos para su compra.

Perros protectores de ganado. Foto: Carla Porro.

El INTA cuenta con una red de criaderos: «Estamos siempre conectados, cuando hay una demanda, nos comunicamos para ver quién tiene en ese momento perros disponibles o quién va a tener en determinado plazo, pero generalmente hay lista de espera«, contó Bidinost. En WSC los crían pero no los venden. Sin embargo, tanto en la ONG como en el INTA Bariloche brindan asesoramiento a los interesados sobre lugares responsables donde se pueden obtener y capacitación en la crianza.

¿Qué hace cuando aparece un puma?

El comportamiento puede variar según el individuo, el terreno, la cantidad de canes y las características del depredador, pero el mecanismo fundamental de un perro protector de ganado es la disuasión.

Perros protectores de ganado. Foto: Federico Gregorio.

El perro detecta la presencia del intruso y puede comenzar a ladrar, desplazarse hacia él, marcar el territorio y mantenerse entre el depredador y la majada. Esa presencia modifica el cálculo del atacante: acercarse al ganado deja de ser una operación sencilla y segura. Lo que se busca es que el puma – o cualquier otro depredador- termine asociando ese territorio y esa majada con un riesgo demasiado alto y opte por retirarse. Un perro protector eficaz no tiene que enfrentarse físicamente con un puma para cumplir su función, el sistema procura, precisamente, evitarlo.

Por eso, la meta no es eliminar al puma del ambiente, sino reducir los ataques sobre los animales productivos. En este sentido, el perro puede convertirse en una herramienta de convivencia entre producción ganadera y fauna silvestre.

Perros protectores de ganado. Foto: Gregorio Ibánez.

Una alternativa al control letal

Durante décadas, frente a las pérdidas provocadas por depredadores, una de las respuestas habituales fue intentar reducir sus poblaciones mediante la caza. Pero esa estrategia no siempre resuelve el problema: retirar un animal de un territorio puede dejar disponible ese espacio para otro depredador. El enfoque preventivo de los perros protectores propone algo diferente: hacer que el ganado resulte menos vulnerable sin necesidad de eliminar a la fauna silvestre.

Perros protectores de ganado. Foto: Carla Porro.

Para asegurarse de no modificar la ecología de los animales silvestres con la introducción de perros protectores, los integrantes de WSC hicieron estudios con cámaras trampa, donde pudieron observar que las especies que les interesaba proteger todavía permanecían en su hábitat y con crías, pero ya no se acercaban al ganado. Asimismo, les pusieron radiocollarres a los perros para saber por dónde se mueven. «Incluso en algunos sitios, en las mismas cámaras trampa que poníamos, salían imágenes de fauna silvestre, de carnívoros, y después también de perros protectores», contó el biólogo Ezequiel Infantino, coordinador de Certificación y Sistemas de Valor para la WCS, en diálogo con Clarin Rural. «Eso, para nosotros, fue una gran noticia, porque estábamos enfrente de una metodología que es superútil, es un beneficio para el productor ganadero y para el ambiente«, destacó.

Perros protectores de ganado. Fotos: Carla Porro. S

Según el biólogo, la efectividad de los perros protectores de ganado es «muy alta, de alrededor del 94% en promedio». En muchos casos la depredación bajó a cero y en los que menos resultados tuvieron, llegó al 80%. «Los productores lo valoran mucho y, cuando ya la amenaza de de los carnívoros se aleja y pueden estar tranquilos, pueden empezar a ver el valor que tienen todas las especies, la función que cumplen dentro del ecosistema, los llamados servicios ecosistémicos de cada especie, así que para nosotros ha sido supersatisfactorio y muy grato ver cómo la vida de los productores se ve muy mejorada con con la presencia de estos animales», expresó el biólogo.

Manejo

El éxito depende también del productor. Un perro protector necesita alimentación, controles sanitarios, refugio cuando las condiciones lo requieren y seguimiento. Además, debe contemplarse su tendencia a desplazarse por grandes superficies y avisar a vecinos sobre la presencia de estos animales, particularmente en establecimientos abiertos. Por caso, para acceder a un perro protector de WSC, los productores deben hacer un curso y comprometerse con la tenencia responsable y el bienestar del animal.

Perros protectores de ganado. Cachorros. Foto: María José Bolgeri.

Asimismo, se debe comprender que el perro no trabaja solo. La correcta selección del animal, el manejo de la majada, la disponibilidad de alimento y agua, la distribución del ganado, el conocimiento del comportamiento de los depredadores y el seguimiento de las pérdidas forman parte de una misma estrategia. En sistemas extensivos, donde controlar permanentemente cada animal resulta prácticamente imposible, esa combinación puede ser especialmente valiosa.

Maco perra protectora de Flavio Castillo (Mallín del Toro- Loncopue). Foto: Carla Porro.

Experiencias documentadas

Impulsada por el deseo de encontrar una solución amigable para la coexistencia de la producción ganadera y la preservación de la fauna autóctona, la periodista neuquina Carla Porro, realizó un documental llamado «Centinelas de la estepa – Perros protectores de ganado», declarado de Interés por la Legislatura de su provincia (ver aquí).

Perros protectores de ganado. Foto: Gregorio Ibánez.

De acuerdo con su relevamiento previo, en la zona centro de Neuquén se concentran los ataques de pumas, pero, además de la fauna nativa, pudo corroborar la problemática con perros cimarrones que embisten en jauría a los animales de producción. Para esto, los perros protectores también fueron efectivos. «Pablo Cabrera, uno de mis entrevistados, contó que tuvo un perro, que no es de una raza específica, al que crió de chiquito con las chivas, de alguna manera, lo improntaron, y también sirvió como protector de de ganado frente a pumas y perros cimarrones», relató la realizadora audiovisual.

Periodista Carla Porro, realizadora del documental "Centinelas de la estepa - Perros protectores de ganado".

El criancero Mario Forman, otro de los protagonistas de su documental, sufría permanentes ataques de pumas en su puesto cercano a las Lajas y logró un descenso abrupto de la depredación incorporando un perro protector de ganado.

Perros protectores de ganado. Cachorros. Foto: María José Bolgeri.

Flavio Castillo sumó a los canes de WSC, y «en su zona, donde merodeaba el gato andino, una especie bastante difícil de observar, demostró que donde hay perros protectores, la fauna nativa sigue su curso y no afecta a la producción», repasó la periodista neuquina.

Mucho más que un perro grande

La imagen de un enorme perro blanco caminando entre ovejas puede parecer, a primera vista, una postal rural. Pero detrás de esa escena existe un proceso de selección genética, comportamiento animal y manejo ganadero desarrollado durante miles de años.

Perros protectores de ganado. Cachorros. Foto: María José Bolgeri.

La protección mediante perros es una práctica muy antigua, con antecedentes que se remontan aproximadamente a 6.000 años en regiones como las actuales Siria, Turquía e Irak. En Argentina, su incorporación sistemática a determinados sistemas ganaderos es mucho más reciente y encontró en la Patagonia un campo particularmente interesante de experimentación y transferencia tecnológica.

“Los perros protectores han demostrado ser la metodología más efectiva, porque están las 24 horas del día con los animales, y cuando la impronta está bien hecha, el perro se siente parte de ese grupo, tienen un muy alto instinto protector y un muy bajo instinto predatorio«, explicó Infantino.

Infantino y  María José Bolgeri, gerente de Manejo Regenerativo de WCS Argentina junto a perros protectores de ganado. Foto: Gregorio Ibánez.

Ya sea un carnívoro, una persona extraña o cualquier cosa que lo alerte, el perro va a interponerse entre la amenaza y el ganado, que entiende perfectamente que ese animal, que no es de su especie, está ahí para protegerlo, agrupándose detrás del can.

La Ing. Agr. Franca Bidinost entregando perros protectores de ganado en el área de influencia del INTA Bariloche (segunda a la izquierda).

El perro protector no es simplemente un guardián colocado al lado del ganado, es una herramienta biológica de manejo predatorio, cuyo funcionamiento depende de una relación cuidadosamente construida entre genética, comportamiento, crianza, ganado y ambiente.

Quizás allí esté su mayor virtud, en lugar de convertir al campo en un territorio de confrontación permanente entre producción y fauna silvestre, propone algo diferente: que cada animal se mantenga en su ambiente mientras que un perro hace su trabajo, mantener a unos separados de los otros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *