Una empresa apícola de Ceres transformó una producción incipiente de veneno de abejas en un producto con agregado de valor. El acompañamiento técnico, el financiamiento y la vinculación comercial fueron claves para que el proyecto avanzara.

Con más de 15 años de trayectoria en la apicultura, Bee Natural, una empresa de Ceres, Santa Fe, tenía una materia prima con potencial, pero todavía no había encontrado la forma de convertirla en un producto terminado.
La apitoxina -el veneno que producen las abejas– aparecía como una oportunidad, aunque el desafío era mucho mayor que simplemente producirla: había que desarrollar un producto, cumplir con las exigencias regulatorias y encontrar un mercado.





















