El dólar se estabilizó y bajaron las retenciones, pero la apreciación del peso vuelve a poner la competitividad del agro argentino bajo la lupa.

El 22 de septiembre de 2025, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció el respaldo de Washington a la Argentina en medio de una fuerte tensión financiera previa a las elecciones legislativas. El apoyo se transformó semanas después en un acuerdo de estabilización cambiaria por US$ 20.000 millones entre el Tesoro estadounidense y el Banco Central, que incluyó una operación swap por US$ 2.500 millones en octubre. Un año después, para el agro la pregunta es diferente: ¿aquella estabilización mejoró realmente la competitividad del productor argentino?
La fotografía financiera es sustancialmente diferente. El riesgo país, que había llegado a 1.456 puntos antes del anuncio estadounidense, se encuentra un año después cerca de los 530 puntos y los activos argentinos recuperaron buena parte del terreno perdido. Pero el campo tiene otra vara para medir esa estabilidad: no alcanza con mirar bonos y acciones. Importan el dólar que recibe el productor, los costos internos, los precios internacionales, las retenciones y la capacidad de competir por los mismos mercados contra Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos.
Un año que cambió las principales variables argentinas
| Variable | Septiembre 2025 | Septiembre 2026 |
|---|---|---|
| Dólar MEP | $1.551 | cerca de $1.540 |
| Dólar mayorista | $1.474,75 | cerca de $1.515 |
| Riesgo país | 1.456 puntos | cerca de 530 puntos |
| Merval en USD CCL | cerca de 1.060 puntos | cerca de 1.900 puntos |
| Inflación interanual | – | 33,5% a agosto |
| Fuente: BCRA, INDEC y datos de mercado, septiembre de 2026. |
La tabla muestra una de las particularidades del período. Mientras el riesgo país cayó más de 60% y el Merval medido en dólares avanzó con fuerza, el tipo de cambio registró un movimiento nominal mucho menor. El dólar mayorista aumentó apenas unos puntos porcentuales entre ambos extremos, mientras la inflación interanual alcanzó 33,5% en agosto. Para una economía agroexportadora, la consecuencia es relevante: los precios y costos internos avanzaron mucho más rápido que el dólar, aumentando el peso que tienen productividad, impuestos y precios internacionales sobre el resultado de cada hectárea.
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Retenciones más bajas frente a un dólar apreciado
La fotografía cambia cuando se incorporan los derechos de exportación. En septiembre de 2025 la soja ya tributaba 26%, los subproductos 24,5%, el maíz y sorgo 9,5% y el girasol 5,5%, luego de la reducción que se hizo permanente desde agosto. En diciembre llegó otro recorte y en junio de 2026 hubo un nuevo movimiento para trigo y cebada. El productor quedó así frente a dos fuerzas contrapuestas: menor presión de DEX, pero un tipo de cambio menos favorable en términos reales.
Cómo cambiaron las retenciones en doce meses
| Producto | Septiembre 2025 | Septiembre 2026 |
|---|---|---|
| Soja | 26% | 24% |
| Subproductos de soja | 24,5% | 22,5% |
| Maíz y sorgo | 9,5% | 8,5% |
| Trigo y cebada | 9,5% | 5,5% |
| Girasol | 5,5% | 4,5% |
| Fuente: normativa nacional sobre Derechos de Exportación (2025-2026). |
El cambio más pronunciado aparece en trigo y cebada, donde la carga cayó cuatro puntos porcentuales en un año, mientras soja redujo dos puntos y maíz uno. Además, desde enero de 2027 comenzará un cronograma gradual de nuevas reducciones para soja, maíz, girasol y sorgo. El interrogante para la campaña pasa entonces por cuánto de esa menor presión fiscal logra compensar el encarecimiento relativo de los costos argentinos cuando se los mide en dólares.
Ese cruce es más relevante para el negocio agrícola que la evolución del Merval. Una aproximación puede hacerse aplicando el derecho de exportación sobre el tipo de cambio mayorista para observar cómo cambió el componente cambiario-impositivo. No equivale al precio recibido por el productor -intervienen FOB, FAS, basis, gastos comerciales, fletes y condiciones de cada mercado-, pero permite entender por qué mirar solamente cuánto vale el dólar ofrece una fotografía incompleta de la competitividad agrícola.
Las menores alícuotas tampoco implican necesariamente una caída equivalente de los recursos fiscales. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que las seis principales cadenas agrícolas aportarán alrededor de US$ 4.613 millones en derechos de exportación durante 2026, apenas 1% menos que los US$ 4.665 millones estimados para 2025. La explicación está en los volúmenes: menores retenciones pueden convivir con mayores exportaciones y, de esa manera, sostener buena parte de la recaudación.
Cuánto aportarían las principales cadenas por retenciones en 2026
| Complejo | DEX proyectados 2026 | Participación |
|---|---|---|
| Soja | US$3.275 millones | 71% |
| Maíz | US$754 millones | 16% |
| Trigo | US$324 millones | 7% |
| Girasol | US$158 millones | 3% |
| Cebada + sorgo | US$101 millones | 2% |
| Total | US$4.613 millones | 100% aprox. |
| Fuente: (BCR), agosto de 2026. |
La soja continúa explicando alrededor de siete de cada diez dólares que ingresarían al Estado por DEX de estas seis cadenas. Sin embargo, durante el primer semestre de 2026 la recaudación fue de US$ 1.881 millones, 51% inferior a los US$ 3.804 millones del mismo período de 2025. La BCR vincula parte de esa dinámica con el efecto temporal de los diferentes esquemas de modificación de alícuotas, cuya incidencia sobre declaraciones, embarques y recaudación cambia entre un semestre y otro.

Del otro lado aparece la generación de divisas. Durante el primer cuatrimestre de 2026, 209 productos agroindustriales incrementaron sus exportaciones, alcanzando US$ 11.318 millones y 29,67 millones de toneladas. Ese conjunto explicó 66% de las divisas agroindustriales del período y 89 productos alcanzaron sus mayores volúmenes exportados de la última década. Trigo, girasol, carne bovina, lácteos, frutas y producciones regionales estuvieron entre los sectores que mostraron incrementos.
La capacidad del campo para generar dólares continúa siendo determinante para una economía que necesita acumular reservas. El Banco Central llegó al 11 de septiembre de 2026 con US$ 50.474 millones de reservas internacionales, mientras el REM proyectó exportaciones totales de bienes por US$ 100.895 millones para todo el año. Para el agro, la trayectoria cambiaria será decisiva: si los costos domésticos siguen aumentando por encima del dólar, las menores retenciones deberán convivir con una presión creciente sobre los márgenes.
Qué espera el mercado para el cierre de 2026
| Indicador | Proyección / dato | Referencia |
|---|---|---|
| Dólar promedio septiembre | $1.530/US$ | REM |
| Dólar promedio diciembre | $1.630/US$ | REM |
| Exportaciones de bienes | US$100.895 millones | 2026 |
| Importaciones de bienes | US$75.861 millones | 2026 |
| Superávit comercial | US$25.034 millones | 2026 |
| Reservas internacionales | US$50.474 millones | 11/09/26 |
| Fuente: BCRA, REM y reservas, agosto-septiembre de 2026. |
Las expectativas agregan otra variable al tablero. El consenso relevado por el BCRA espera un dólar promedio de $ 1.630 para diciembre, pero el productor no decide una campaña mirando únicamente la cotización de fin de año. Debe comprar fertilizantes y fitosanitarios, financiar capital de trabajo, contratar labores, cubrir riesgo y elegir cuándo fijar precio o vender. En ese contexto, la relación entre dólar, inflación, tasas y commodities termina siendo bastante más importante que cualquier variable tomada de manera aislada.
Brasil acelera y obliga al agro argentino a mirar más allá del dólar
La competencia con Brasil permite dimensionar por qué el problema excede la macroeconomía doméstica. El vecino continúa expandiendo producción, procesamiento y capacidad exportadora. Uno de los ejemplos más sensibles aparece en harina de soja, producto en el que Argentina conserva un liderazgo histórico gracias a su complejo industrial del Gran Rosario. Para el primer semestre de 2026, las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario mostraban a Brasil cada vez más cerca del volumen argentino.
Harina de soja: Brasil se acerca al liderazgo argentino
| Indicador | Argentina | Brasil |
|---|---|---|
| Exportaciones 1° semestre 2026 | 13,3 Mt | más de 12,3 Mt |
| Posición | Liderazgo exportador | Acorta distancia |
| Tendencia industrial | Gran capacidad instalada | Crushing en expansión |
| Soja procesada en 2025 | – | 58,7 Mt |
| Fuente: (BCR), 2025-2026. |
Brasil procesó un récord de 58,7 millones de toneladas de soja durante 2025, 22,8% más que en 2021. Esa expansión industrial empieza a modificar un negocio donde Argentina disfrutó durante décadas de una ventaja difícil de desafiar. La señal para la agroindustria local trasciende la coyuntura cambiaria: la competencia regional ya no pasa solamente por quién produce más soja, sino también por quién la procesa, agrega valor, reduce costos logísticos y conquista los grandes mercados compradores.

En maíz, en cambio, Argentina mostró durante 2026 una posición internacional particularmente competitiva. Un análisis de la BCR de mayo calculó que el cereal argentino llegaba a destinos del sudeste asiático entre US$ 5 y US$ 11 por tonelada más barato que el brasileño, incluso con el ingreso de la safrinha de Brasil. Más tarde, julio se convirtió en el mes con mayores exportaciones de maíz de la historia argentina. Es una señal de que productividad, cosecha, logística y precios relativos pueden compensar parte de las desventajas macroeconómicas.
La comparación regional obliga entonces a ampliar la discusión. Argentina conserva ventajas en conocimiento agronómico, tecnología, siembra directa, biotecnología, capacidad de procesamiento y una estructura empresarial acostumbrada a competir globalmente. Sin embargo, retenciones, infraestructura, logística, financiamiento y estabilidad de las reglas de juego también forman parte del costo de una tonelada argentina, aunque ninguno aparezca explícitamente cuando un comprador compara una oferta FOB argentina con una brasileña.
A un año del respaldo estadounidense, por eso, el balance para el campo no puede resumirse en la caída del riesgo país o la estabilidad nominal del dólar. La estabilización financiera redujo incertidumbre, las retenciones bajaron y las exportaciones agroindustriales mantienen protagonismo. Al mismo tiempo, la apreciación real del peso vuelve a poner los costos en dólares en el centro de la discusión, mientras Brasil aumenta producción, procesamiento y presencia comercial en mercados donde Argentina históricamente tuvo posiciones dominantes.
El verdadero examen comienza ahora. El mercado espera un dólar cercano a $ 1.630 hacia diciembre y el Gobierno ya estableció nuevas reducciones graduales de retenciones desde 2027. Pero productores y exportadores mirarán una ecuación mucho más amplia: commodities, costos, tasas, impuestos, logística, clima y demanda internacional. La estabilidad macroeconómica puede ser una condición necesaria; la competitividad del agro dependerá de cuánto pueda producir, procesar, agregar valor y exportar Argentina frente a competidores que tampoco se quedan quietos.
