El Niño pone en alerta a las silobolsas: las claves para evitar pérdidas

El INTA advirtió que el exceso de lluvias puede complicar el almacenamiento. Drenaje, distancia entre bolsas y monitoreo serán decisivos para proteger los granos

El regreso de condiciones asociadas a El Niño obliga a los productores a revisar desde ahora cómo preparan los patios de silobolsas, según advirtieron este 1° de octubre especialistas del INTA Balcarce. El riesgo no pasa solamente por la cantidad de lluvia: suelos saturados, anegamientos y dificultades para ingresar con maquinaria pueden impedir inspeccionar, reparar o extraer los granos a tiempo. Por eso, el organismo recomendó anticipar el manejo del agua y los accesos para reducir pérdidas de calidad y evitar que un problema de almacenamiento termine impactando sobre el resultado económico de la campaña.

La planificación, remarcaron los técnicos, debe comenzar antes del embolsado. El primer punto es analizar cómo circula y dónde se acumula el agua, verificar pendientes, cunetas y salidas, corregir depresiones y asegurar la firmeza de los sectores utilizados por la maquinaria. También deben retirarse piedras, rastrojos y elementos que puedan perforar el plástico. «Cada bolsa tiene que quedar en condiciones de ser inspeccionada, reparada o retirada incluso después de varios días de lluvia», explicó Leandro Cardoso, especialista en poscosecha del INTA Balcarce.

Un metro que puede marcar la diferencia durante las lluvias

Uno de los datos más concretos de la recomendación del INTA es mantener al menos un metro libre entre silobolsas y también entre sus extremos. Esa separación facilita las recorridas, permite que el suelo se seque después de las precipitaciones y disminuye el riesgo de roturas durante las operaciones con maquinaria. Los cierres también deben permanecer separados, visibles y accesibles. En un escenario de lluvias persistentes, llenar al máximo el playón puede aumentar inicialmente la capacidad de almacenamiento, pero terminar bloqueando drenajes y dificultando una intervención rápida.

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Los extremos merecen especial atención. El INTA señaló que el tradicional nudo no debe considerarse una protección segura frente a un anegamiento prolongado, mientras que el termosellado y las cintas específicas pueden mejorar la hermeticidad cuando se utilizan correctamente. A esto se suma la necesidad de identificar cada bolsa con cultivo, fecha de embolsado, procedencia, humedad de ingreso, sistema de cierre y reparaciones. El seguimiento puede complementarse con muestreos y mediciones de dióxido de carbono para detectar actividad biológica dentro del almacenamiento.

La precaución debe aumentar con trigo, cebada o colza que ingresen con humedad elevada, especialmente cuando la capacidad de secado disponible es limitada. En esos casos habrá que establecer prioridades y calcular cuánto tiempo puede permanecer cada partida antes de ser acondicionada. El mensaje técnico apunta a cambiar la lógica frente a un período húmedo: no se trata únicamente de conseguir espacio para guardar más toneladas. La verdadera seguridad está en conservar el acceso a cada silobolsa para poder actuar rápidamente si aparece un problema.

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