Chicharrita y cogollero: la alerta que obliga a cambiar el manejo del maíz

Especialistas alertaron por la chicharrita y el cogollero en maíz y pidieron un manejo coordinado para proteger el potencial de la campaña 2026/27.

La chicharrita y el gusano cogollero volvieron a encender las alertas para el maíz argentino en el inicio de la campaña 2026/27. Este 2 de octubre, especialistas reunidos en el Congreso Internacional de Maíz, realizado en Córdoba, advirtieron que el manejo de ambas amenazas ya no puede quedar únicamente en manos de cada productor y reclamaron coordinación entre técnicos, empresas, instituciones y organismos públicos. El mensaje cobra especial relevancia cuando comienza una nueva siembra y la sanidad puede volver a definir rindes, costos y decisiones de implantación en distintas regiones productivas del país.

Chicharrita: una amenaza que obliga a mirar el lote todo el año

Uno de los puntos centrales fue el achaparramiento del maíz y su vector, Dalbulus maidis, la chicharrita que puso en jaque al cereal durante las últimas campañas. Roberto Peralta, especialista en protección vegetal, planteó que frente a problemas emergentes cada eslabón debe asumir su parte. «Cada actor de la cadena tiene la misma responsabilidad a la hora de enfrentar plagas», señaló. El desafío se vuelve todavía mayor en Córdoba: según expuso Marcos Blanda, secretario de Agricultura y Recursos Naturales provincial, alrededor del 70% de la agricultura se desarrolla sobre campos de terceros, una estructura que puede dificultar la continuidad de estrategias sanitarias entre campañas.

El esquema de arrendamientos obliga a mirar más allá de los límites de cada establecimiento. Un lote puede cambiar de productor de una campaña a otra, pero los insectos, los maíces voluntarios y los llamados «puentes verdes» no reconocen contratos. Por eso, la eliminación de plantas guachas, el monitoreo sistemático y la circulación rápida de información sanitaria aparecen como herramientas decisivas. Peralta remarcó además que el seguimiento de la chicharrita modificó los tiempos de decisión: ya no alcanza con revisar el problema una vez al año, sino que es necesario actualizar la información prácticamente todos los meses.

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Los datos más recientes aportan una señal favorable, aunque lejos de habilitar una relajación. El 50° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, publicado el 17 de septiembre, mostró un marcado retroceso de la chicharrita en todas las regiones del país durante la primera quincena del mes, asociado al impacto de las condiciones climáticas. Sin embargo, el NOA, el NEA y el Centro-Norte continúan mostrando las mayores abundancias. La propia Red recomendó mantener el monitoreo durante el inicio de las siembras tempranas y reforzar la eliminación de maíces voluntarios para impedir que el insecto encuentre un puente entre campañas.

El cogollero suma presión y pone a prueba la tecnología Bt

Pero la chicharrita no es la única preocupación. Augusto Casmuz puso el foco sobre Spodoptera frugiperda, el gusano cogollero, y su presencia incluso en determinados maíces Bt. «El cogollero en los maíces Bt es una gran amenaza; ya se empezó a observar en algunas zonas donde tenemos siembra temprana», advirtió. El planteo vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de preservar las tecnologías disponibles mediante refugios, monitoreo y manejo integrado de plagas. Frente a insectos capaces de adaptarse a diferentes estrategias de control, depender exclusivamente de una herramienta puede acelerar problemas de resistencia y elevar los costos productivos.

También apareció otro frente que suele pasar inadvertido hasta que el daño está hecho: el manejo de los maíces voluntarios y el riesgo de carry over por el apilamiento de herbicidas residuales. Luis Lanfranconi alertó que la búsqueda de lotes limpios no debería traducirse en combinaciones que terminen condicionando al cultivo siguiente. La discusión muestra hasta qué punto el manejo sanitario del maíz dejó de ser una sucesión de controles aislados. Fecha de siembra, híbridos, refugios, monitoreo, control de plantas guachas y rotación de principios activos forman parte de una misma estrategia agronómica.

Para la Argentina, el desafío excede al lote. El maíz es uno de los pilares de la rotación y una materia prima estratégica para las exportaciones y el agregado de valor en carnes, bioetanol y otras cadenas. Una campaña con alta presión sanitaria no sólo amenaza el rinde: también puede modificar fechas de siembra, elevar costos y cambiar la ecuación frente a la soja. El mensaje que dejó el Congreso fue concreto: convivir mejor con el achaparramiento y contener al cogollero dependerá menos de una solución milagrosa que de la capacidad de anticiparse. En una agricultura con campos alquilados y decisiones cada vez más ajustadas, la información compartida puede convertirse en la primera barrera de defensa.

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