El azufre subió más de 1.000% desde 2024 y mantiene en alerta a los fosfatados en América Latina

El azufre comenzó a ceder desde sus máximos, pero MAP y DAP siguen caros. Brasil y Argentina muestran por qué el fósforo será clave para la campaña 2026/27.

El mercado internacional de fertilizantes llega al último trimestre de 2026 con una señal que empieza a modificar el escenario: el azufre, que pasó de menos de US$100 por tonelada en 2024 a superar los US$1.000/t en distintos momentos de este año, comenzó a retroceder desde sus máximos. La corrección, sin embargo, todavía no se trasladó en igual magnitud a los fertilizantes fosfatados. Para América Latina, y particularmente para Brasil y Argentina, MAP y DAP continúan en niveles que obligan a revisar costos, momentos de compra y estrategias de fertilización para la campaña 2026/27.

El cambio comenzó a observarse durante septiembre y ganó consistencia al inicio de octubre. Algunos mercados importadores registraron menores valores de azufre y los contratos para el cuarto trimestre comenzaron a negociarse por debajo de los niveles anteriores. La resistencia de los fabricantes de fosfatados a convalidar costos extremos de materia prima también enfrió la demanda. En Argentina, mientras tanto, MAP y DAP se ubicaban hacia fines de septiembre en torno de US$970 a US$1.000/t en el mercado mayorista. En Brasil, los datos de comercio exterior muestran otro aspecto del mismo problema: durante 2026 se redujeron los volúmenes comprados de algunos insumos, pero aumentó el valor pagado por tonelada.

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Los altos costos del azufre se trasladaron a la producción de fosfatados y mantuvieron bajo presión los valores de MAP y DAP durante 2026. La reciente corrección de la materia prima todavía no se refleja plenamente en el mercado regional.

Los altos costos del azufre se trasladaron a la producción de fosfatados y mantuvieron bajo presión los valores de MAP y DAP durante 2026. La reciente corrección de la materia prima todavía no se refleja plenamente en el mercado regional.

Señal del mercado Referencia 2026 Impacto regional
Azufre Superó US$1.000/t Elevó el costo industrial de los fosfatados
MAP/DAP en Argentina US$970-1.000/t Relaciones de compra exigentes
Brasil Menor volumen en algunos segmentos Mayor cautela en las compras
Campaña 2026/27 Costos elevados Más atención sobre dosis y financiación

EL AZUFRE, DETRÁS DEL AUMENTO DE LOS FOSFATADOS

La incidencia del azufre sobre MAP y DAP responde al propio proceso industrial. La roca fosfórica se trata con ácido sulfúrico para obtener ácido fosfórico, que luego se utiliza en la elaboración de fertilizantes fosfatados. Investigaciones de University of Illinois y Ohio State estiman que la producción de DAP requiere aproximadamente 1,5 a 2 toneladas métricas de roca fosfórica, 0,4 toneladas de azufre y 0,2 toneladas de amoníaco.

Insumo para producir DAP Requerimiento aproximado Función
Roca fosfórica 1,5-2,0 t Fuente de fósforo
Azufre 0,4 t Producción de ácido sulfúrico
Amoníaco 0,2 t Elaboración de DAP

El comportamiento del azufre durante los últimos dos años explica buena parte de la presión sobre los costos. Después de mantenerse por debajo de US$100/t en 2024, superó US$200/t durante 2025 y avanzó por encima de US$400/t hacia fines de ese año. En 2026, las referencias spot llegaron a superar los US$1.000/t. Restricciones de oferta, disrupciones logísticas, factores geopolíticos y competencia por el insumo confluyeron en un mercado excepcionalmente ajustado.

El azufre pasó de cotizar por debajo de US$100 por tonelada en 2024 a superar los US$1.000/t en distintos momentos de 2026, una escalada que elevó los costos de producción de los fertilizantes fosfatados.

El azufre pasó de cotizar por debajo de US$100 por tonelada en 2024 a superar los US$1.000/t en distintos momentos de 2026, una escalada que elevó los costos de producción de los fertilizantes fosfatados.

El efecto no quedó limitado al precio de la materia prima. Con costos de azufre difíciles de absorber, algunos productores internacionales de fosfatados redujeron tasas de operación o demoraron compras. Esa reacción contribuyó a enfriar recientemente el mercado del azufre, pero al mismo tiempo limita la posibilidad de una recuperación rápida de la oferta de MAP y DAP. Por ese motivo, la baja de una materia prima no necesariamente se traduce de manera inmediata en menores precios del fertilizante terminado.

La geografía de la oferta agrega volatilidad. China concentra cerca del 23% de la producción mundial de azufre, seguida por un grupo de grandes productores entre los que aparecen Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Canadá y Kazajistán. La industria latinoamericana, por lo tanto, queda expuesta tanto a los movimientos del mercado energético como a decisiones de producción, comercio y logística tomadas fuera de la región.

BRASIL: MENOS VOLUMEN, PERO UN MAYOR COSTO POR TONELADA

La situación tiene particular relevancia para Brasil por la escala de su agricultura y su dependencia del abastecimiento externo. En 2025 el país recibió aproximadamente 49 millones de toneladas de fertilizantes, de las cuales 43,3 millones fueron importadas. En el caso de los fosfatos, alrededor del 72% de las necesidades brasileñas dependen de suministros externos.

Indicador de Brasil Referencia reciente Lectura del mercado
Fertilizantes recibidos en 2025 49 Mt Mercado de escala mundial
Importaciones en 2025 43,3 Mt Elevada dependencia externa
Dependencia de fosfatos ~72% Alta exposición internacional
Producción doméstica ~7,2 Mt Cobertura parcial de la demanda

Los números de 2026 muestran que esa dependencia comenzó a sentirse con mayor intensidad. Entre enero y julio, Brasil importó alrededor de 22,4 millones de toneladas de fertilizantes, 7,4% menos que un año antes, mientras el desembolso aumentó aproximadamente 7,3%, hasta US$8.800 millones. En julio, el valor medio de importación de fertilizantes químicos alcanzó US$430,8/t, 18,8% más que en julio de 2025. En agosto, el promedio se ubicó en US$403,2/t y permaneció 12,8% por encima del nivel interanual.

La dependencia de insumos importados expone a la agricultura brasileña a las variaciones del mercado internacional. Los fertilizantes tienen un peso significativo en los costos de cultivos como soja y maíz.

La dependencia de insumos importados expone a la agricultura brasileña a las variaciones del mercado internacional. Los fertilizantes tienen un peso significativo en los costos de cultivos como soja y maíz.

El comportamiento del azufre fue todavía más marcado. Entre enero y agosto Brasil importó aproximadamente 829.560 toneladas, frente a 1,67 millones de toneladas en igual período de 2025. La contracción superó el 50%, mientras el precio de importación se mantuvo por encima de US$1.000/t durante tres meses consecutivos.

El dato tiene implicancias directas para la industria local. El azufre se utiliza para fabricar ácido sulfúrico, necesario en distintas cadenas de producción de fertilizantes fosfatados. Una menor disponibilidad, combinada con precios elevados, afecta los márgenes industriales y condiciona el costo de productos como MAP, DAP y superfosfatos.

También se moderaron las entregas al mercado brasileño. Durante el primer semestre alcanzaron 19,02 millones de toneladas, 5,4% menos que las 20,11 millones del mismo período de 2025. Algunas estimaciones privadas proyectan una reducción del consumo total en 2026, aunque la magnitud final dependerá de las compras del último trimestre, la evolución de los precios y las necesidades de la campaña.

Para el productor brasileño, el fertilizante tiene además un peso considerable dentro de la estructura de costos. En cultivos como soja, maíz y algodón, antecedentes recopilados por Embrapa ubicaron su participación alrededor del 23% de los costos de producción en 2024. En ese contexto, variaciones importantes en fosfatos pueden repercutir en las dosis aplicadas, las condiciones de financiación y el momento de compra.

Con los fosfatados cerca de US$1.000 por tonelada, los productores argentinos enfrentan relaciones insumo/producto más exigentes y concentran las compras en las necesidades inmediatas de la campaña.

Con los fosfatados cerca de US$1.000 por tonelada, los productores argentinos enfrentan relaciones insumo/producto más exigentes y concentran las compras en las necesidades inmediatas de la campaña.

ARGENTINA: FOSFATADOS CERCA DE US$1.000 Y COMPRAS MÁS SELECTIVAS

Argentina enfrenta el mismo mercado internacional, aunque con una dinámica comercial y productiva diferente. Hacia fines de septiembre, MAP y DAP se negociaban mayormente entre US$970 y US$1.000/t, con referencias para MAP cercanas a US$985/t.

Más que el precio absoluto, la relación entre fertilizante y grano muestra la presión sobre el margen. Con esas referencias, la compra de una tonelada de MAP equivalía aproximadamente a 4,24 toneladas de trigo o 5,03 toneladas de maíz. Esas relaciones se encontraban alrededor de 17% y 18%, respectivamente, por encima de sus promedios históricos.

Mercado argentino Referencia septiembre 2026 Situación
MAP/DAP US$970-1.000/t Valores elevados
MAP ~US$985/t Compra selectiva
MAP / trigo 4,24 t de trigo 17% sobre promedio histórico
MAP / maíz 5,03 t de maíz 18% sobre promedio histórico

La respuesta comercial viene siendo más cautelosa. Productores y distribuidores tienden a reducir anticipación y operar sobre necesidades más concretas, evaluando precio del grano, disponibilidad financiera y requerimientos agronómicos. Esa conducta disminuye la exposición a una eventual baja de precios, aunque también deja menos margen operativo ante problemas posteriores de disponibilidad o logística.

Con relaciones insumo/producto por encima de sus promedios históricos, la compra de fosfatados en Argentina se volvió más selectiva y quedó cada vez más atada a las necesidades agronómicas de cada lote.

Con relaciones insumo/producto por encima de sus promedios históricos, la compra de fosfatados en Argentina se volvió más selectiva y quedó cada vez más atada a las necesidades agronómicas de cada lote.

En Argentina, además, el costo de los fosfatados se cruza con un problema de más largo plazo: los balances negativos de nutrientes en buena parte de los sistemas agrícolas. Cuando la aplicación se mantiene por debajo de la extracción durante varias campañas, la reserva del suelo absorbe la diferencia. La estrategia puede aliviar el presupuesto de una campaña, pero no puede repetirse indefinidamente sin afectar los niveles de fósforo disponible.

Ese punto resulta igualmente relevante para otros países de la región. Paraguay, Uruguay y Bolivia enfrentan diferentes grados de dependencia de fertilizantes importados y estructuras logísticas propias. El precio internacional es sólo una parte del costo final: flete marítimo y terrestre, tipo de cambio, financiación, inventarios disponibles y origen del producto determinan cuánto termina pagando cada productor.

QUÉ PUEDE CAMBIAR DURANTE EL ÚLTIMO TRIMESTRE

La reciente corrección del azufre es la primera señal favorable después de una escalada de dos años. A comienzos de octubre, algunos contratos internacionales comenzaron a reflejar valores inferiores a los máximos y los compradores recuperaron capacidad de negociación. Todavía es temprano, sin embargo, para trasladar ese movimiento directamente a las proyecciones de MAP y DAP.

Los fabricantes deberán recomponer márgenes y definir niveles de producción, mientras importadores y distribuidores administran inventarios adquiridos a costos diferentes. A eso se suman fletes, disponibilidad de producto y demanda estacional. El traspaso desde una baja del azufre hasta el precio local de un fosfatado puede ser parcial y tomar tiempo.

Para los productores, el escenario refuerza la conveniencia de trabajar sobre variables que sí pueden administrarse. Análisis de suelo, balances de extracción, ambientación, aplicación variable y una revisión lote por lote permiten diferenciar situaciones con margen para ajustar dosis de aquellas donde una reducción comprometería la fertilidad. Fuentes orgánicas pueden complementar el programa en zonas con disponibilidad y logística competitivas, mientras que bioinsumos y tecnologías de eficiencia nutricional requieren evaluación sobre resultados agronómicos y económicos comprobables.

El mercado entra así al último trimestre con dos señales contrapuestas. El costo de una materia prima crítica comenzó a retroceder, pero los fosfatados siguen en niveles elevados y la oferta continúa condicionada por la economía de producción. Brasil, por su peso en el comercio mundial de fertilizantes, será uno de los mercados que marcará el ritmo de las compras regionales. Argentina, por su parte, llega a la siembra gruesa con relaciones de intercambio que todavía desalientan la recomposición de dosis.

Para la campaña 2026/27, el foco estará menos en los máximos que dejó atrás el azufre y más en la velocidad con que la corrección pueda trasladarse a MAP y DAP. Hasta que ese ajuste aparezca en los mercados locales, la planificación de fósforo seguirá dependiendo de una combinación de precio, disponibilidad, financiación y condición agronómica de cada lote.

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