Consumo de pollo récord: el avance que redefine la mesa y el negocio argentino

El consumo de pollo superaría los 50 kilos por habitante en 2026 y marcaría un récord que fortalece a una cadena clave del agro argentino.

La carne de pollo se encamina a superar los 50 kilos de consumo por habitante durante 2026 en la Argentina, después de cerrar 2025 en torno a los 49 kilos, según las proyecciones del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) difundidas este octubre por el Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP). El dato importa más allá de la mesa familiar: confirma el avance de la proteína animal que, de acuerdo con la entidad, ya es la más consumida del país y expone la creciente gravitación de la cadena avícola dentro del mercado argentino de alimentos.

 

La proyección supone un nuevo escalón para una actividad que encontró en el mercado doméstico un motor central. Pasar de aproximadamente 49 kilos en 2025 a más de 50 kilos en 2026 representa un crecimiento superior al 2% en el consumo per cápita, si finalmente se cumple la estimación sectorial. En términos económicos, el movimiento adquiere relevancia porque una demanda interna sostenida genera mayores necesidades de producción, procesamiento y distribución. El comunicado, sin embargo, no informa valores de facturación, precios, producción total ni exportaciones, por lo que no permite cuantificar todavía el impacto monetario de ese incremento.

Más pollo en la mesa: una señal para toda la cadena avícola

Detrás del avance aparecen atributos que ayudan a explicar la inserción cotidiana del pollo en los hogares. CINCAP destaca su versatilidad, practicidad, fácil masticación y buena digestibilidad, características que amplían las ocasiones de consumo. Con la llegada de la primavera y el aumento de las actividades al aire libre, la entidad pone además el foco en preparaciones transportables como sándwiches, tartas, arrollados, wraps, milanesas y empanadas. Para el negocio avícola, esa flexibilidad resulta estratégica: permite que una misma materia prima participe de comidas hogareñas, viandas y múltiples elaboraciones, ampliando las alternativas para capturar demanda.

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La dimensión nutricional completa ese escenario. Según CINCAP, la carne de pollo aporta proteínas de excelente calidad, un bajo contenido de grasas totales y predominio de ácidos grasos insaturados, además de vitaminas del complejo B y minerales como hierro, zinc, magnesio, selenio, potasio y fósforo. El organismo recomienda combinarla con hortalizas, vegetales de estación, palta, frutos secos y frutas frescas para conformar comidas equilibradas. La comunicación busca así asociar el crecimiento del consumo no solamente con precio o conveniencia -variables sobre las que el documento no aporta datos- sino también con practicidad y atributos nutricionales.

El desafío económico después de cruzar la barrera de los 50 kilos

Para el agro argentino, superar los 50 kilos por habitante convertiría al mercado interno en una señal todavía más potente para la cadena avícola. El desafío será transformar esa demanda en mayor actividad y agregado de valor, desde la producción primaria y la alimentación animal hasta el procesamiento, la logística y la comercialización. A diferencia de otros complejos agroindustriales fuertemente atados al comercio exterior, el dato difundido por CEPA muestra la importancia que tiene el consumidor argentino para este sector. La información disponible, de todos modos, no permite comparar su competitividad con Brasil ni medir cuánto del crecimiento podría trasladarse hacia mayores exportaciones.

El escenario que proyecta el sector deja así una fotografía significativa: cada argentino consumiría, en promedio, más de 50 kilos de pollo al año en 2026. CINCAP, creado en 2008 como centro de consulta especializado en carne de pollo y salud, aprovechó el inicio de la primavera para reforzar los atributos del producto y promover alternativas de alimentación saludable. Pero detrás de esa campaña aparece un dato económico de fondo: si la previsión de CEPA se confirma, la avicultura habrá conseguido ampliar nuevamente su presencia en la dieta nacional. El próximo desafío será que ese récord de consumo también se traduzca en inversión, eficiencia y mayor valor dentro de la cadena.

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