Maíz argentino: ventas récord frente al golpe del USDA a los precios mundiales

El maíz argentino acelera sus ventas pese a la presión bajista del USDA. La soja gana impulso y el trigo enfrenta un escenario de alta volatilidad.

El maíz argentino mantiene un ritmo comercial superior al promedio histórico, pese a la presión bajista que generó el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que elevó en 7,2 millones de toneladas sus previsiones de stocks para la campaña 2026/27. Este 13 de octubre, el análisis de Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, revela un escenario de contrastes: mientras la Argentina sostiene embarques elevados y avanza con la siembra, la mayor oferta estadounidense amenaza con limitar la recuperación de los precios internacionales.

El maíz argentino desafía la presión bajista de Estados Unidos

El USDA sorprendió al mercado al proyectar 47 millones de toneladas de existencias finales de maíz estadounidense, un incremento de 7,2 millones respecto de su estimación anterior y 4,5 millones por encima de lo esperado por los operadores. La revisión estuvo acompañada por una producción estimada en 406,42 millones de toneladas, casi seis millones más que en el cálculo previo. Sin embargo, Romano advierte que la menor cosecha europea por la ola de calor, las dificultades de Ucrania para exportar y la firmeza de la demanda internacional podrían establecer un límite a las caídas de las cotizaciones.

En la Argentina, los indicadores comerciales muestran una dinámica diferente. La programación de buques para cargar maíz, conocida como lineup, alcanza 2,1 millones de toneladas, frente a un promedio histórico de 1,3 millones para esta época del año. A su vez, las descargas mantienen un flujo cercano a los 2.700 camiones semanales. El dato más relevante aparece en las ventas de los productores: el 58% de la cosecha ya fue comercializado con precio fijado, contra el 49% habitual y el 42% registrado un año atrás. Si se incluye la mercadería comprometida con precio pendiente de fijación, la originación alcanza el 65%.

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No obstante, la baja internacional comienza a sentirse en las decisiones comerciales. Durante la semana finalizada el 30 de septiembre se negociaron 750.000 toneladas de maíz, después de varias semanas con operaciones superiores al millón. Mientras tanto, la nueva campaña avanza sobre el 29,9% de las 8,4 millones de hectáreas previstas, cuatro puntos porcentuales por delante del ciclo anterior. Las lluvias recientes mejoraron la humedad de los perfiles y favorecieron la implantación, aunque las bajas temperaturas siguen bajo observación. Por ahora, no se registran inconvenientes importantes en la emergencia de los cultivos.

Soja y trigo: la demanda externa abre oportunidades, pero también riesgos

En el mercado de soja, la harina se convirtió en el principal sostén de las cotizaciones, impulsada por las compras europeas y la acumulación preventiva de mercadería ante posibles exigencias ambientales. Las exportaciones semanales estadounidenses del subproducto alcanzaron 1,4 millones de toneladas, muy por encima del rango habitual. En la Argentina, el lineup de harina se ubica en 1,5 millones de toneladas, frente a 1,1 millones consideradas normales. Pese a los buenos márgenes industriales, Romano señala que las fábricas consiguen abastecerse con compras locales e importaciones temporarias, por lo que no aparecen señales de que deban pagar sobreprecios por la oleaginosa.

La comercialización de soja también presenta niveles cercanos a los habituales, con el 48% de la producción vendida con precio fijado y una originación total del 61%. En paralelo, la trazabilidad gana protagonismo en los negocios internacionales. Los compradores demandan certificaciones como VISEC, 2BSVS y EPA para acreditar determinadas condiciones ambientales y comerciales. Este escenario plantea un desafío para la agroindustria argentina: sostener su competitividad frente a Brasil y otros proveedores, cumplir los requisitos de los destinos más exigentes y aprovechar el agregado de valor que representa la exportación de harina, uno de los principales productos del complejo sojero nacional.

Para el trigo, las mayores oportunidades aparecen vinculadas con las dificultades logísticas de Rusia y Ucrania. El USDA redujo de manera significativa su previsión de exportaciones rusas, hasta 40 millones de toneladas, mientras los conflictos en el Mar Negro siguen condicionando los embarques. En la Argentina, el 64% del trigo presenta una condición entre buena y excelente, pero el panorama comercial exige cautela: quedarían alrededor de cinco millones de toneladas de la campaña anterior en manos de los productores. Si la nueva cosecha alcanza los 21 millones proyectados, la oferta disponible podría ubicarse cerca de 26 millones de toneladas.

Brasil aparece como un mercado estratégico para absorber parte de esa disponibilidad. Su producción triguera caería de 7,9 a 5,8 millones de toneladas, mientras sus importaciones podrían alcanzar los 7,5 millones. Las lluvias que afectan la cosecha brasileña también podrían deteriorar la calidad del grano y aumentar las necesidades de abastecimiento externo. Sin embargo, la proximidad de la recolección argentina y una eventual recuperación de los embarques rusos y ucranianos amenazan con presionar los precios. Para Romano, la continuidad de las restricciones en el Mar Negro será determinante para sostener las cotizaciones.

Con la siembra de maíz en marcha y la cosecha de trigo cada vez más cerca, el mercado argentino enfrenta un escenario de mayor oferta y precios internacionales condicionados por las decisiones del USDA y la evolución de los conflictos comerciales y logísticos. El elevado ritmo de ventas de maíz contrasta con la cautela que comienza a observarse entre los productores, mientras la demanda de harina sostiene la actividad industrial sojera. Para el trigo, la atención estará puesta en las necesidades de importación de Brasil y la capacidad de Rusia y Ucrania para recuperar sus embarques, dos variables que pueden definir el comportamiento de los precios durante los próximos meses.

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