Desde el exterior destacan los avances económicos de Milei, aunque señalan que la caída del empleo y la desaceleración ponen a prueba su modelo de crecimiento.

Un análisis internacional publicado el 23 de octubre de 2026 reconoció los resultados económicos alcanzados por el presidente argentino Javier Milei desde su llegada al poder en diciembre de 2023, aunque también planteó interrogantes sobre la continuidad de su programa. La economista argentina Jimena Zuniga, en una columna publicada por Bloomberg, destacó la reducción de la inflación, la disciplina fiscal y la recuperación exportadora. Su evaluación resulta relevante porque examina si los avances macroeconómicos pueden transformarse en estabilidad duradera y crecimiento sostenido.
El punto de partida del análisis es la situación económica que atravesaba Argentina cuando Milei asumió la Presidencia. La inflación acelerada, los desequilibrios fiscales y la incertidumbre financiera configuraban un escenario de profunda fragilidad. Tres años después, Zuniga considera que los resultados superaron las expectativas iniciales. Según su evaluación, la inflación se redujo considerablemente, la pobreza retrocedió nueve puntos porcentuales y las exportaciones aproximadamente se duplicaron. Sin embargo, advierte que estos avances conviven con una economía que muestra dificultades para mantener su dinamismo.
La autora también compara la experiencia actual con el gobierno de Mauricio Macri, del que formó parte desempeñando funciones económicas en el Banco Central y el Ministerio de Hacienda. Desde esa perspectiva, sostiene que la administración anterior consiguió mejoras institucionales, pero no logró resolver los principales desequilibrios macroeconómicos. Milei, en cambio, consiguió avances en inflación, crecimiento y pobreza, pese a contar inicialmente con una estructura política limitada y una representación minoritaria en el Congreso. Para Zuniga, la diferencia radica en la definición de prioridades y la capacidad de sostenerlas.
Las decisiones económicas que explican los resultados de Milei
Uno de los factores centrales identificados en el análisis es la claridad de los objetivos gubernamentales. El equilibrio fiscal, la eliminación de intermediarios en la asistencia social, la apertura económica y el alineamiento con Estados Unidos conformaron los principales ejes de la administración. Según Zuniga, estas decisiones transmitieron señales concretas a los mercados y contribuyeron a recuperar cierto orden económico. La economista también destaca que Milei presentó el ajuste como parte de un proyecto de transformación nacional, buscando construir respaldo político para medidas que implicaban importantes costos sociales.
Otro aspecto valorado es la capacidad del Gobierno para modificar decisiones cuando las circunstancias lo exigieron. La flexibilización del esquema cambiario y los cambios introducidos en la reforma laboral aparecen como ejemplos de adaptación. La combinación de convicción política y pragmatismo económico permitió, según la autora, preservar parte de los beneficios de las reformas y limitar determinados riesgos. Sin embargo, advierte que una estrategia basada en decisiones contundentes también puede amplificar las consecuencias de los errores, especialmente cuando las condiciones económicas dejan de acompañar.
El respaldo de Estados Unidos ocupa un lugar destacado en la evaluación. Zuniga recuerda que, tras una derrota electoral del oficialismo en septiembre de 2025, Argentina enfrentó fuertes tensiones financieras. En ese contexto, el apoyo del Tesoro estadounidense, posteriormente acompañado por un acuerdo de intercambio de monedas por 20.000 millones de dólares y compras directas de pesos argentinos, contribuyó a estabilizar la situación. La autora interpreta que la relación política entre Milei y Donald Trump resultó determinante, aunque advierte que circunstancias tan particulares difícilmente puedan reproducirse en otros países.
El análisis también reconoce la influencia de factores externos y decisiones de inversión anteriores al actual Gobierno. Entre ellos menciona el crecimiento de las exportaciones petroleras impulsado por el desarrollo de los recursos no convencionales. La expansión energética aportó condiciones favorables para la recuperación económica, aunque sus resultados responden a inversiones realizadas durante varios años. Para Zuniga, esto demuestra que los avances argentinos no pueden explicarse exclusivamente por el estilo de conducción presidencial. La política económica tuvo un papel importante, pero también influyeron oportunidades y circunstancias que excedieron las decisiones del Gobierno
El desafío de convertir la estabilidad en crecimiento sostenido
A pesar del balance favorable sobre determinados indicadores, la economista identifica problemas que todavía condicionan el futuro argentino. La caída del empleo formal, la debilidad de la industria y la desaceleración de la actividad muestran que la estabilización no se tradujo de manera uniforme en mejores condiciones económicas. El artículo señala que los salarios reales de los empleados públicos se encuentran, en promedio, un 15% por debajo de los niveles registrados cuando Milei asumió, mientras que la actividad manufacturera acumula una contracción del 7%. Estos datos reflejan los costos que acompañaron el proceso de ajuste.
La política cambiaria constituye otro de los puntos sensibles. Zuniga advierte que una estrategia de desinflación apoyada excesivamente en la fortaleza de la moneda podría provocar una apreciación del tipo de cambio real y perjudicar actividades productivas con potencial competitivo. El riesgo, según su interpretación, es que la estabilidad monetaria termine debilitando sectores necesarios para diversificar la economía. También cuestiona los efectos de los recortes indiscriminados sobre determinadas capacidades estatales y el financiamiento universitario, al considerar que podrían comprometer recursos institucionales y científicos importantes para el desarrollo.
El escenario político agrega incertidumbre. La autora señala que el respaldo ciudadano a Milei se debilitó y que los costos económicos del ajuste podrían afectar la continuidad de las reformas. Con las elecciones presidenciales de octubre de 2027 en el horizonte, la capacidad del Gobierno para recuperar actividad, empleo e ingresos será decisiva. Sin embargo, el análisis también contempla la posibilidad de que algunos cambios macroeconómicos sobrevivan a una eventual alternancia política, especialmente si se consolida un consenso más amplio sobre la importancia del equilibrio fiscal y la estabilidad monetaria.
La experiencia argentina también despierta interés en América Latina. Zuniga considera que otros gobiernos podrían encontrar enseñanzas en la definición de prioridades, la ambición reformista y la disposición a modificar decisiones cuando resulte necesario. No obstante, sostiene que las condiciones que permitieron aplicar un ajuste de semejante magnitud en Argentina no necesariamente existen en otros países. La profundidad de la crisis previa, el respaldo financiero estadounidense y determinadas circunstancias económicas contribuyeron a configurar un escenario particular que limita la posibilidad de trasladar automáticamente ese modelo a otras economías.
El balance internacional deja una conclusión que trasciende la discusión política inmediata: Milei consiguió avances significativos en la estabilización de la economía argentina, pero su éxito definitivo todavía depende de la capacidad para sostenerlos. La reducción de la inflación y el ordenamiento fiscal representan cambios importantes frente a la situación heredada. Sin embargo, la recuperación del empleo, la inversión productiva y el crecimiento de largo plazo continúan siendo desafíos pendientes. La cuestión central ya no es solamente cuánto logró corregir el Gobierno, sino si esas transformaciones podrán sostenerse y traducirse en una mejora económica más amplia.
