




El consumo de carne de pollo en Argentina sigue en aumento y se consolidó como la proteína animal más consumida en el país. Según proyecciones del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la ingesta anual de carne avícola superará los 50 kilos por habitante durante 2026.
Cabe recordar que cerró el año 2025 en torno a los 49 kilos. En ese marco, la producción avícola afianzó su rol como pilar fundamental en la alimentación de las familias argentinas.
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Se busca incorporarlo al Código Penal y fue tratado en un plenario de comisiones en . En Entre Ríos, un centenar de productores y entidades gremiales reclamaron medidas urgentes.
(NAP) La Cámara de Diputados de Argentina analiza un proyecto de ley que propone incorporar al Código Penal la figura de vandalismo rural y establecer penas más severas para quienes provoquen daños sobre infraestructura, producción y bienes vinculados con la actividad agropecuaria.
El proyecto también contempla sanciones para quienes instiguen públicamente la comisión de este tipo de hechos. Actualmente, algunas de las conductas que se busca incorporar al Código Penal son consideradas contravenciones.
La disponibilidad de alimento es uno de los factores decisivos para sostener la producción ganadera a lo largo del año. Frente a ese desafío, la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA desarrolla una estrategia de extensión junto a productores para ajustar la cadena forrajera a las características de cada establecimiento.
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La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) elevó nuevamente las alertas que viene encendiendo en los últimos años a raíz del retroceso que viene mostrando la superficie sembrada bajo siembra directa (SD) en nuestro país.
Según un estudio de la Red de Manejo de Plagas (REM) de la entidad, la caída observada sobre las 31,71 millones de hectáreas relevadas es de 2 puntos porcentuales (80,6% en 2025/26 respecto del 82,6% registrado en 2024/25), y se corresponde con una tendencia que no es nueva.



El girasol está recuperando protagonismo en todo el país, y Córdoba es uno de los territorio que sirve como botón de muestra.
Después de haber quedado relegado durante más de dos décadas por la expansión de la soja y el maíz, el cultivo vuelve a aparecer en los planteos productivos de los agricultores, impulsado principalmente por una ecuación económica que, en determinados ambientes, puede resultar más atractiva.


Aunque parezca una exageración, no lo es: por sus características geográficas y climáticas, Río Negro, según muchos expertos, puede convertirse en una suerte de réplica del “Corn Belt” (cinturón maicero) de Estados Unidos.
Y es un desafío que la propia provincia del norte patagónico ha asumido: de la mano del riego, en los últimos años duplicó la superficie implantada con maíz, con el fin de abastecer también a su creciente producción ganadera.

La siembra directa retrocedió durante la campaña 2025/26 al 80,6% de las 31,71 millones de hectáreas relevadas en la Argentina, según la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid: dos puntos porcentuales menos que en 2024/25 y bastante por debajo del récord de 93% de 2017/18. El dato importa porque implica que casi uno de cada cinco lotes volvió a algún tipo de labranza, en un país que construyó buena parte de su liderazgo tecnológico agrícola sobre la producción sin remoción del suelo. Detrás aparecen malezas difíciles, compactación, restricciones al uso de fitosanitarios, costos y contratos de alquiler de corto plazo.

El costo del transporte de cargas volvió a encender una señal de alerta para el agro argentino: en septiembre aumentó 2,55% y acumuló 30,3% en los primeros nueve meses de 2026, según el Índice de Costos de Transporte elaborado por FADEEAC. El dato, conocido esta semana, tiene impacto directo sobre productores, acopios, industrias y exportadores porque el camión sigue siendo una pieza central para conectar las zonas productivas con plantas y puertos. Con el gasoil acumulando una suba del 38% desde enero, la distancia vuelve a transformarse en una variable capaz de modificar sensiblemente el resultado económico de una campaña.


El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani, renovó durante el fin de semana los reclamos de políticas que favorezcan el desarrollo de la producción agropecuaria en nuestro país, fundamentalmente en lo que respecta a reducir la altísima presión impositiva que sufre el sector.


La carne de pollo se encamina a superar los 50 kilos de consumo por habitante durante 2026 en la Argentina, después de cerrar 2025 en torno a los 49 kilos, según las proyecciones del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) difundidas este octubre por el Centro de Información Nutricional de la Carne de Pollo (CINCAP). El dato importa más allá de la mesa familiar: confirma el avance de la proteína animal que, de acuerdo con la entidad, ya es la más consumida del país y expone la creciente gravitación de la cadena avícola dentro del mercado argentino de alimentos.
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Desde la Delegación Polvaredas se informó que se están realizando trabajos de limpieza y colocación de tubos en la zona del establecimiento de Asteazaran.



Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) volvió a reclamar este fin de semana una reducción de la presión impositiva, la eliminación progresiva de las retenciones y mejores condiciones de infraestructura y financiamiento, durante una serie de exposiciones rurales realizadas en distintas provincias. El planteo, encabezado por Carlos Castagnani y otros dirigentes de la entidad, importa por una razón económica concreta: según CRA, los recursos que salen del establecimiento por impuestos y sobrecostos son fondos que dejan de destinarse a tecnología, producción, empleo y actividad en los pueblos del interior.


Entre el viernes 2 y el sábado 3 de octubre, las lluvias volvieron a cubrir sectores importantes de la región agrícola argentina, con acumulados que alcanzaron los 85 milímetros en el norte de Santa Fe y superaron los 30 mm en puntos de Buenos Aires y La Pampa. El agua llegó en un momento estratégico para los cultivos de invierno, especialmente para un trigo que avanza hacia la floración y definición del rendimiento, y también aporta humedad superficial para la implantación del maíz. Sin embargo, el evento mostró fuertes diferencias territoriales: mientras algunas localidades recibieron una recarga importante, Córdoba y Entre Ríos quedaron entre las provincias con menores registros, por lo que el mapa hídrico continúa mostrando contrastes relevantes para la campaña.