Tras el cierre del mercado chileno a la carne patagónica, productores exigen al Senasa restablecer la barrera contra el ingreso de cortes con hueso. Temen un efecto dominó en otros compradores internacionales.
La relación comercial entre la Patagonia y sus compradores de carne de alta calidad entró en zona de turbulencia. La reciente decisión de Chile de cerrar sus fronteras a la carne patagónica encendió las alarmas en las sociedades rurales de la región, que ya planifican un pedido urgente al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa): volver a prohibir el ingreso de cortes con hueso al sur del río Colorado.
























