
Si se evalúa la cadena de valor de la soja en Argentina, a grandes rasgos pueden contemplarse tres destinos principales para el producido total del grano en cada campaña. Por un lado, una parte se destina a la exportación de poroto de soja en sus diversas formas. Por otro lado, la oleaginosa puede destinarse al almacenaje en forma de semilla para ser comercializada con canjeadores del sector y, por último, una proporción importante de la producción se dirige a una etapa de industrialización para su posterior utilización como insumo intermedio o exportación.












