Las anomalías negativas de precipitación en el sur brasileño tienen un efecto directo en el gran déficit de los caudales de algunos de los ríos más importantes de nuestro país.
De acuerdo a un informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en cada uno de estos puntos del país llovió por debajo de lo esperado de acuerdo a la media del periodo 1981-2010.
Desde comienzos de 2020, esta tendencia se acentuó y la situación al terminar el cuarto mes del año muestra una sequía que en algunas regiones llega a ser extrema.




Ignacio Iriarte














