La captura de Nicolás Maduro en Nueva York sacudió a Venezuela y a toda la región. Mientras Donald Trump promete una transición «ordenada», Washington deja abierta la puerta a negociar con el chavismo, siempre bajo una fuerte presión militar, política y petrolera.

La mañana del domingo encontró a Nicolás Maduro detenido en una cárcel de Nueva York, convertido en el primer jefe de Estado latinoamericano capturado por una operación militar directa de Estados Unidos en décadas. La imagen del líder chavista esposado, trasladado al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, selló el final de su tercer mandato y de casi 18 años en el poder, en un episodio que ya es considerado histórico y profundamente controvertido.



















