La fuerte caída del precio de la urea, sumada a las buenas reservas de humedad y mejores perspectivas de mercado, renovó el optimismo de los productores de cara a la campaña 2026/27.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) informó este 10 de junio que la campaña de trigo 2026/27 muestra una mejora significativa respecto de las previsiones realizadas semanas atrás. La combinación de una fuerte baja en el precio de la urea, excelentes condiciones de humedad y expectativas de una recuperación en los valores internacionales del cereal modificó las proyecciones productivas y comerciales. El dato es clave porque impacta directamente sobre la rentabilidad, las decisiones de inversión y el potencial de producción del principal cultivo de invierno.
La entidad recalculó la caída del área sembrada y ahora estima una reducción de 350.000 hectáreas, frente a las 500.000 hectáreas proyectadas inicialmente. De esta manera, la superficie total alcanzaría las 6,82 millones de hectáreas, consolidándose como la cuarta mayor siembra triguera de los últimos 17 años.
Hasta hace pocas semanas, el elevado costo de los fertilizantes aparecía como una de las principales amenazas para el cereal. La urea, fundamental para alcanzar buenos rindes, había llegado a valores cercanos a US$ 1.000 por tonelada, encendiendo alarmas sobre la viabilidad económica de muchos planteos productivos.
Sin embargo, el escenario cambió rápidamente. Durante el último mes, el fertilizante retrocedió hasta ubicarse entre US$ 800 y US$ 850 por tonelada, una baja que mejoró notablemente los márgenes esperados. Este movimiento generó un mayor entusiasmo entre los productores, que ahora evalúan incrementar las dosis de fertilización para potenciar el rendimiento de los lotes.
«Ahora se espera una mayor aplicación de fertilización que estaría asegurando alcanzar rindes promedios», destacó la BCR.
Además del alivio en los costos, el cultivo cuenta con otro aliado fundamental: el clima. Las recientes lluvias permitieron mantener perfiles de humedad cargados, configurando uno de los mejores escenarios de siembra de la última década. Esta situación mejora las perspectivas de implantación y permite proyectar una campaña con un elevado potencial productivo.
La Bolsa rosarina elevó su estimación de rendimiento nacional a 30,5 quintales por hectárea, por encima de los 29 qq/ha que se proyectaban semanas atrás. Con esta mejora tecnológica y productiva, la cosecha podría alcanzar 20 millones de toneladas, superando ampliamente las previsiones iniciales de entre 18 y 19 millones de toneladas.
Mientras mejoran las condiciones locales, el mercado internacional suma señales positivas para el cereal. Los problemas climáticos que afectan a importantes productores mundiales como Estados Unidos, Francia y Australia comenzaron a generar expectativas de una menor oferta global de trigo.
Esta situación podría traducirse en precios más firmes durante los próximos meses, una variable que el mercado sigue muy de cerca y que aporta optimismo adicional al negocio. La combinación de menores costos, mejores rindes y potenciales mejoras en los precios internacionales explica por qué el trigo volvió a ocupar un lugar central en la estrategia de muchos productores.
El informe de la BCR también trajo buenas noticias para la oleaginosa.
La proyección de cosecha de soja fue ajustada desde 50 millones a 51,5 millones de toneladas, impulsada por una mejora en los rindes promedio nacionales. Según la entidad, la producción estimada es 9,5% superior a la prevista al comienzo de la campaña, consolidando un panorama agrícola más favorable de lo esperado.
Después de varios meses marcados por la incertidumbre, el trigo encontró razones concretas para recuperar protagonismo. La baja del costo de los fertilizantes, el buen escenario hídrico y las expectativas de una recuperación en los precios internacionales modificaron el panorama para la campaña 2026/27.
Aunque todavía quedan desafíos por delante, el mercado comienza a mirar con otros ojos al cereal. Y si las condiciones climáticas continúan acompañando, el trigo podría transformarse nuevamente en uno de los grandes motores de la producción y la generación de divisas durante el próximo ciclo agrícola.

