Lo que durante décadas fue considerado un simple residuo de la industria yerbatera podría convertirse en uno de los insumos más prometedores para una agricultura más eficiente y sostenible. Investigadores del INTA Cerro Azul, en Misiones, avanzan en el desarrollo de un biocarbón elaborado a partir de los palitos de yerba mate, un material que mostró resultados alentadores por su capacidad para mejorar la calidad del suelo, retener agua y nutrientes, favorecer la actividad biológica y almacenar carbono durante largos períodos. El trabajo abre una nueva oportunidad para agregar valor a uno de los principales cultivos regionales de la Argentina.