El índice FADA cayó 3,7 puntos desde junio por mejores precios agrícolas y una urea más barata, aunque retenciones y fletes siguen pesando.

De cada $100 de renta generada por una hectárea agrícola en la Argentina, $58,20 se destinan al pago de impuestos, según el Índice FADA de septiembre de 2026. La participación cayó 3,7 puntos porcentuales frente al 61,9% registrado en junio, aunque la mejora no responde a una reducción general de los impuestos. Fundación FADA atribuyó el movimiento principalmente al escenario internacional, con mejores precios agrícolas y una baja del costo de la urea. Para el productor, el dato importa porque mejoró la ecuación económica, aunque la estructura tributaria continúa absorbiendo más de la mitad de la renta agrícola.

Uno de los factores que explica el cambio fue el fertilizante. Según los datos difundidos por FADA, la urea bajó de US$730 a US$570 por tonelada entre junio y septiembre. Fiorella Savarino, economista de la fundación, advirtió que la caída del índice no se produjo por modificaciones de los impuestos argentinos, sino por factores vinculados con el contexto internacional. La distinción resulta central para interpretar el 58,2%: disminuyó la participación relativa de los impuestos dentro de la renta medida por FADA, pero eso no significa que haya ocurrido una reducción equivalente de la carga tributaria que enfrenta el productor.Urea más barata: cuánto mejoró la relación para maíz y trigo
Soja, maíz, trigo y girasol: cuánto se lleva el Estado
La radiografía por cultivo muestra diferencias importantes. El gráfico de FADA ubica la participación del Estado en 60,7% para soja, 53,8% para maíz, 55,5% para trigo y 56,8% para girasol. En el promedio de los cultivos analizados, después de considerar los costos, la renta se distribuye en 58,2% de impuestos, 27,3% de costo de la tierra y apenas 14,5% de resultado económico del productor. La soja vuelve a ubicarse como el cultivo con mayor incidencia impositiva entre los cuatro relevados, mientras que el maíz registra la menor. Estos porcentajes son los que FADA presenta en las placas de su informe de septiembre.

El mapa provincial agrega otra dimensión. El Índice FADA alcanza 58,4% en Entre Ríos, 56,9% en Córdoba, 56,1% en Buenos Aires, 55% en San Luis, 54,7% en La Pampa y 53,9% en Santa Fe. Así, aun dentro de la principal región agrícola argentina existen diferencias en la participación del Estado sobre la renta. A su vez, cuando FADA desagrega los impuestos por jurisdicción, 55,6% corresponde a tributos nacionales no coparticipables, 35,7% a nacionales coparticipables, 7,8% a provinciales y 0,9% a municipales. Es otro de los datos centrales que surge de los gráficos del relevamiento.Retenciones y fletes: dos costos que siguen condicionando al productor
Urea, retenciones y fletes: las variables detrás del 58,2%
La mejora también aparece en la relación insumo-producto. En septiembre se necesitan 2,9 toneladas de maíz para comprar una tonelada de urea, cuando en junio hacían falta cuatro. Para trigo, la relación pasó de 3,4 a 2,4 toneladas por cada tonelada de urea. Nicolle Pisani Claro, economista jefa de Fundación FADA, explicó que este indicador refleja el esfuerzo que necesita realizar el productor para adquirir un insumo. En otras palabras, tanto el maíz como el trigo recuperaron poder de compra frente al fertilizante, una variable que contribuyó a mejorar el resultado y, consecuentemente, a reducir el peso relativo que muestran los impuestos dentro del índice.

Sin embargo, las retenciones continúan entre los principales componentes de la carga tributaria, incluso después de las modificaciones en las alícuotas de los principales cultivos. A esto se suma el transporte: FADA señaló que los fletes aumentaron frente a junio y su incidencia crece a medida que aumenta la distancia entre el establecimiento y los puertos. Antonella Semadeni, economista de la fundación, lo ejemplificó con el maíz: en Córdoba, San Luis y La Pampa, alrededor de dos de cada diez camiones equivalentes a lo producido por una hectárea se destinan a pagar el flete.

La fotografía de septiembre deja así una señal doble para el agro argentino. El Índice FADA bajó del 61,9% al 58,2% en tres meses, pero la reducción estuvo impulsada principalmente por variables económicas y no por una baja general de impuestos. Una urea más barata y una relación insumo-producto más favorable dieron aire a los márgenes, mientras retenciones, presión tributaria y costos logísticos continúan condicionando la competitividad. Para el productor, el 58,2% representa una mejora respecto de junio, aunque los propios números del relevamiento muestran que el resultado económico que finalmente queda en la actividad sigue siendo acotado.
