El USDA mide stocks el 30 de septiembre y El Niño gana fuerza: Argentina proyecta hasta 157,9 Mt y el productor enfrenta nuevas decisiones comerciales.

El mercado de granos llegará el miércoles 30 de septiembre a una instancia capaz de mover precios y modificar estrategias: el USDA publicará los stocks estadounidenses al 1° de septiembre, mientras Sudamérica inicia una campaña atravesada por un El Niño que se fortalece. Para la Argentina el momento es especialmente sensible porque las primeras estimaciones ubican la producción 2026/27 entre 155,8 y 157,9 millones de toneladas, un volumen que vuelve a colocar al país frente a una cosecha de enorme peso comercial.
La pregunta que empieza a recorrer empresas, productores y mesas comerciales es qué hacer frente a un escenario que acumula señales contrapuestas. Después de meses en los que la flexibilidad permitió esperar mejores oportunidades, Estados Unidos entra en cosecha, el USDA deberá sincerar cuánto grano quedó de la campaña anterior y Sudamérica comienza a definir su nueva oferta. Al mismo tiempo, los precios internacionales muestran mayor sostén y el clima vuelve a convertirse en una variable capaz de alterar rápidamente las expectativas de soja y maíz.
El primer dato llegará desde Washington. El informe Grain Stocks del USDA está programado para las 12 del mediodía, hora del Este de Estados Unidos, del miércoles 30 y mostrará las existencias de maíz, soja, trigo y otros cultivos al 1° de septiembre. No se trata de una estadística menor: es una fotografía fundamental para cerrar el balance de la campaña estadounidense anterior y puede generar correcciones sobre la oferta disponible. Después, el mercado volverá a mirar el WASDE y los nuevos datos de cosecha.

El antecedente inmediato dejó señales interesantes. En septiembre, el USDA redujo la producción estadounidense de maíz 2026/27 hasta 401,33 Mt y recortó los stocks finales a 39,80 Mt, un 5,2% menos que en agosto. En soja ocurrió algo diferente: la producción fue elevada a 123,42 Mt, aunque el incremento de las exportaciones proyectadas llevó los stocks finales a 8,44 Mt. El rinde estadounidense de soja subió de 52,7 a 52,8 bushels por acre, con una producción prevista de 4.500 millones de bushels.
| Variable clave | Dato actual | Qué mira el mercado |
|---|---|---|
| Stocks USDA | Informe el 30/9 | Oferta real remanente de EE.UU. y posibles ajustes de precios |
| Maíz EE.UU. 2026/27 | 401,33 Mt | USDA recortó producción y stocks finales en septiembre |
| Soja EE.UU. 2026/27 | 123,42 Mt | Mayor producción, pero también mayores exportaciones |
| Soja Brasil 2026/27 – USDA | 186 Mt | El tamaño de la próxima cosecha brasileña será decisivo |
| Maíz Brasil 2026/27 – USDA | 139 Mt | Competencia exportadora para Argentina |
| Argentina – BCR | 155,8 Mt | Segunda mayor cosecha de la historia si acompaña el clima |
| Argentina – Bolsa de Cereales | 157,9 Mt | Proyección total presentada para el nuevo ciclo |
| Exportaciones agroindustriales – BCR | US$ 42.200 millones | Podrían marcar un récord en valor |
| El Niño | >90% de probabilidad de evento muy fuerte | Riesgo climático y potencial volatilidad en Sudamérica |
El Niño, Brasil y hasta US$ 42.200 millones: el tablero que enfrenta la Argentina
Mientras Estados Unidos empieza a mostrar sus cartas, el centro de gravedad del mercado climático comienza a desplazarse hacia Sudamérica. NOAA informó el 10 de septiembre que El Niño continúa fortaleciéndose y asignó una probabilidad superior al 90% a que alcance una categoría muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte 2026/27. El índice Niño 3.4 llegó a +1,8 °C en agosto, mientras que las anomalías de temperatura superficial superaron los +3 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental.
Para el productor argentino, sin embargo, «El Niño» no debe traducirse automáticamente como una garantía de buenos rindes. Importan tanto la intensidad como la distribución temporal y geográfica de las lluvias. Brasil será uno de los grandes focos de atención, desde los Cerrados hasta los estados del sur, porque cualquier desvío que comprometa soja o maíz puede trasladarse a Chicago. El USDA mantiene por ahora una producción brasileña 2026/27 de 186 Mt de soja y 139 Mt de maíz, volúmenes que dimensionan el peso de nuestro principal competidor regional.

En la Argentina, las proyecciones también justifican seguir el clima casi lote por lote. La Bolsa de Comercio de Rosario estima preliminarmente 155,8 Mt de granos para 2026/27, siempre que las lluvias permitan revertir el déficit actual. Serían 10% menos que las extraordinarias 172,4 Mt del ciclo previo, pero aun así constituirían la segunda mayor producción de la historia. La Bolsa de Cereales presentó, en tanto, una estimación total de 157,9 Mt, frente a 157,1 Mt de la campaña anterior.
El tamaño de la cosecha no es el único número relevante. Con los precios internacionales actuales como referencia, la BCR calcula que las exportaciones de granos, harinas y aceites podrían generar US$ 42.200 millones, el mayor valor de la serie. El complejo sojero aportaría alrededor de US$ 22.000 millones y el maíz otros US$ 10.100 millones, en este último caso también un máximo histórico. Para 2027, la entidad proyecta además una liquidación del agro cercana a US$ 40.000 millones, lo que muestra la dimensión macroeconómica de la campaña.
Hay otro dato que no debería pasar inadvertido: el agro argentino llega a este momento con un flujo exportador muy elevado. Según la BCR, hasta agosto las exportaciones de los principales productos agrícolas superaron 80,7 Mt, récord para ese período y 12,5% por encima de un año antes, con máximos en maíz y trigo. Eso significa que la Argentina no sólo discute cuánto puede producir en 2026/27; también llega al nuevo ciclo con una fuerte inserción externa y con Brasil disputando agresivamente los mercados internacionales.

El tablero, entonces, puede leerse como un semáforo de variables más que como una señal única de venta o espera. Del lado alcista aparecen un eventual ajuste de stocks estadounidenses, los riesgos climáticos de Sudamérica y cualquier problema productivo o logístico que reduzca oferta. Del lado bajista pesan la entrada de la cosecha norteamericana, una producción elevada de soja estadounidense y el enorme potencial productivo de Brasil y Argentina. En el medio quedan el clima, China, el ritmo exportador y una volatilidad que puede abrir y cerrar oportunidades rápidamente.
Por eso, la discusión comercial ya no pasa solamente por acertar el precio máximo, sino por administrar riesgos y necesidades financieras. Una empresa con buena parte de su producción cubierta enfrenta un escenario diferente al productor que todavía concentra una elevada exposición al precio; del mismo modo, soja, maíz y trigo tienen balances mundiales distintos. Ventas escalonadas, futuros, opciones y otras herramientas de cobertura permiten separar parcialmente la necesidad de asegurar márgenes de la posibilidad de capturar eventuales mejoras posteriores.
Las próximas semanas concentran información capaz de modificar el valor de los granos. Primero hablará el USDA con los stocks del 30 de septiembre; después lo harán la cosecha estadounidense, los próximos balances de oferta y demanda y, cada vez con más fuerza, el clima de Brasil y Argentina. Con hasta 158 Mt potenciales y US$ 42.200 millones de exportaciones en juego, para el agro argentino seguir esas señales dejó de ser una cuestión estadística: es parte central de la estrategia comercial.
