En la tercera semana de aislamiento el consumo domiciliario no equipara las ventas habituales. Crece el consumo de leche fluida en sachet y baja el de productos elaborados.
El consumo de lácteos se adapta al aislamiento obligatorio y termina impactando sobre la industria láctea.
Argentina tuvo siempre un alto nivel de consumo, que cuando se reciente responde a cuestiones económicas y no tanto por preferencias de gusto como sí pasa en otros países. En este contexto la llegada intempestiva del coronavirus modificó los hábitos y gustos, lo que impacta incluso a los sectores que a pesar de las medidas siguen trabajando.
Es decir, los lácteos no escapan a la consideración de los consumidores al momento de ir al supermercado o al mercado del barrio. Esto es apuntar, en general, a los productos necesarios.
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