Los líderes de los centros regionales y de investigación del INTA elevaron una carta al presidente del Instituto, Nicolás Bronzovich, enumerando una larga lista de problemas que están atravesando y pidiéndole que los reciba para poder plantearlos cara a cara.

Ninguna palabra define mejor en estos días al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que incertidumbre: desde que quedó trunca, por la vía tanto judicial como legislativa, la intención del Gobierno nacional de transformarlo desde un organismo descentralizado con autarquía financiera a uno desconcentrado dependiente de la Secretaría de Agricultura, poco y nada se ha avanzado en la “reestructuración” que desde hace tiempo se viene proyectando en el mismo.





















