En medio del proceso de salvataje, el grupo Grassi negocia con Cargill para sumar respaldo en la operación de Vicentin. En la competencia también están Bunge, Dreyfus y Molinos Agro.
La historia de Vicentin, una de las compañías agroindustriales más emblemáticas del país, entra en su fase más caliente. En el marco del proceso de «cram down», la última oportunidad legal para evitar la quiebra, el grupo Grassi decidió mover sus fichas y avanza en conversaciones con la multinacional Cargill para fortalecer su propuesta de rescate.



























